Morelia, Mich.| Acueductoonline/Fátima Gutiérrez.- La mañana era fresca, pero el sol hizo su aparición potente después de las 10. El evento está listo para que dé inició en cuanto lleguen los invitados, sobre todo el principal.
La cita es en el jardín del Instituto Electoral de Michoacán (IEM), los protocolos de salud se respetan, por lo que todos los invitados se encuentran en separación, portando su cubrebocas en todo momento. Se observan algunas sillas vacías y sin mucha espera, el evento comienza. En primera fila, atento a las palabras de la maestra de ceremonias, el próximo candidato está sentado, con camisa blanca y pantalón negro, sin saco, posiblemente por el calor. A un lado de él se encuentra su esposa y enseguida sus jóvenes hijos: hombre y mujer.
El empresario Abraham Sánchez sube al escenario, firma el documento con el que solicita el registro a la candidatura para gobernador de Michoacán con bandera del RSP (Redes Sociales Progresistas). Contento toma el micrófono con una mano y con la otra su discurso. Se nota nervioso, su mano tiembla un poco, pero se estabiliza conforme su voz retiembla en las bocinas. Lee con seguridad los agradecimientos, en especial a su familia, para quienes lo alentaron a tomar tan importante decisión.
De vez en cuando alza la mirada de forma amorosa, sí, sus palabras las dirige hacia su familia presente en la primera fila. Al terminar sus palabras, llega el momento de las fotos; primeramente con el presidente del partido mientras sostienen entre ambos el poderoso papel oficial; después, por petición del público, con su familia, quienes se colocan a los extremos del candidato. Al terminar la foto, Abraham como lo llaman sus simpatizantes, besa la mano de su esposa y sus miradas se entrelazan por unos segundos. Es tiempo de la captura de foto con su equipo de trabajo, unos se colocan arriba, otros abajo, sin organización como si se tratara de una foto para Navidad. Los miedos y temblores por el nerviosismo se desvanecieron poco a poco. La confianza se hace presente; confianza que quizás le da su familia.





