Acueducto | Samuel Ponce Morales
1.- Cierto, ya no es tan permanente como antes, pero si es una constante la ola de violencia en una parte de la región de Tierra Caliente, la que colinda con la de la sierra costa, sin que hasta el momento, la fuerza pública de los tres niveles gubernamentales la hayan ya no atajado, sino cuando menos aminorado.
2.- A estas alturas, los voceros oficiales siguen justificando dicha violencia en base a una lucha entre si de grupos o cárteles del crimen organizado, lo cual, efectivamente es un evidente hecho, pero ese tipo de señalamiento se les convierte en un bumerang que los hace rehenes de su incapacidad por revertir esa situación.
3.- Los sucesos recientes en Tepalcatepec, en donde tras un enfrentamiento armado, la tardía aparición de la fuerza pública solo logró asegurar dos vehículos con blindaje artesanal. Los gobiernos no entienden del todo que en esas disputas criminales y en esa cuasi parálisis oficial hay cientos de habitantes que sufren las consecuencias y ya resignados todo se lo dejan a su Dios.





