Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- En el Día de la enfermera, Guadalupe Orozco celebra su día tranquila y fuera del hospital. Aunque sin duda es una fecha especial para ella, también reconoce el poco mérito que algunas personas dan a este trabajo. Aquí nos comparte un poco de su historia.
Guadalupe, mejor conocida por sus seres querido como Lupita, es una joven enfermera que disfruta de los bellos momentos junto a sus amigos, de su familia y su dos mascotas, Nerón y Romina, además de ser una deportista, amante del pole dance desde hace casi tres años.
“Aún recuerdo mi primer día de trabajo, me moría de nervios. Me hicieron examen a las 8 de la mañana y ya me estaban llamando para iniciar mis labores en el turno de la tarde y pues me quedé”, comenta a su llegada al Hospital de la Mujer.
Con el turno de la noche asignado, la enfermera se toma su tiempo para relajarse previo a su jornada laboral, pues para ella es importante estar tranquila en sus funciones, luego de 15 años ejerciendo, por lo que el pole dance ha jugado un papel importante en los últimos años.
“Una compañera del hospital me invitó porque quería probar la experiencia. Un día saliendo de guardia, nos fuimos a buscar el estudio. Llegué con pena, pero nos inscribimos. Tomamos clase y fue muy pesado porque es una actividad de mucha fuerza”.
Ahora, dice sentirse más segura de sí misma. “Es un atrape para mí. Me ayuda a mantenerme tranquila, me da mucha alegría y me voy contenta a trabajar”.
Sin embargo, no se salva de algunos comentarios de quienes no conocen esta actividad como deporte, pues comenta, hay desconocimiento de la gente en general. “He tenido comentarios que los hacen en un sentido morboso, -hazme el bailecito, ¿no?, me dicen”.
“No han logrado entender que es un ejercicio de mucha dedicación. No lo han sabido ver como un deporte. Creen que una mujer que hace pole, es una mujer mala, aunque en mi trabajo lo saben y he tenido buenas experiencias”.
Además, el deporte le ayuda a sobrellevar, de alguna manera, algunas incomodidades que vive como enfermera, pues, comenta, a veces su labor suele ser poco valorada por los pacientes y sus familias a diferencia de los médicos.
“Para algunos no eres la enfermera sino ‘la muchacha’. A parte, cuando una paciente se va de alta agradece primero al médico, no demerito la función de ellos porque es muy valiosa, pero una está las 24 horas, quien la acompaña en su dolor y sanar es más la enfermera”.
Aunque, confiesa, también existe una diferencia de trato para las enfermeras y los enfermeros, donde ellos son privilegiados, dice esperar que la gente haga conciencia y algún día valore la función de las enfermeras.
Mientras tanto, seguirá fortaleciendo sus aprendizajes, gozando de la vida, entregándose a tan noble profesión y, por supuesto, haciendo “pole”.





