¿Todos contra Cristobal Arias?

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Acueducto | Samuel Ponce Morales

1.- Al menos en el caso específico de Michoacán, para MORENA no ha resultado del todo bien el método de las encuestas para delinear al candidato a la gubernatura, porque, como nos hemos dado cuenta, ha provocado una serie de inquietudes y de confrontaciones que será muy complicado resarcir heridas a corto plazo, algunas solo serán maquilladas.

2.- Para casi todos, el que de manera constante y permanente había estado encabezando las encuestas de preferencia político electoral era el senador Cristobal Arias Solís, aunque en las últimas fechas tampoco era desconocido que se le acercó peligrosamente el alcalde Raúl Morón Orozco, a veces arriba, pero siempre haciendo el uno y el dos oscilantemente.

3.- Por eso, más allá del registro de casi una treintena de aspirantes a la gubernatura, con una mayoría burda de nombres, en la implementación de la encuesta válida, la de la dirigencia nacional de MORENA, ambas figuras morenistas, más el segundo, intensificaran en forma desesperada su posicionamiento mediático a través de las redes sociales.

4.- Los demás aspirantes al visualizar que tenían más que escasas posibilidades, a excepción del diputado federal Carlos Torres Piña y la ex congresista Selene Vázquez Alatorre, no más, al verse contundentemente derrotados, algunos ridículamente, empezaron a conformar o a integrarse a un frente anticristobalista, más que antimoronista, uno de ellos incitados por la segunda.

5.- Sin embargo, todo indica que el retraso de los resultados de la encuesta oficial para dar a conocer quién será el candidato a gobernador se debe más a una estrategia política para que la dirigencia nacional de MORENA trate de evitar desde fuertes confrontaciones internas hasta la judicialización del proceso, pasando por el éxodo de los derrotados.

5.- En tanto, extraoficialmente, los moronistas se dicen ganadores, ante lo cual los cristobalistas van de lo perplejo hasta lo expectante, sin dejar a un lado la fe, y los demás, en especial, los fundamentalistas, una minoría anarquista, tratan de sabotear el proceso prácticamente a costa de lo que sea, bajo la consigna de cualquier otro candidato, como en los tiempos de gloria del PRD…