“Le ayudo a mi mamá pa’ que saque pa’ la comida”

Imagen: Xana Zamudio

Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- Jazmín es una pequeña artesana que cursa apenas el quinto año de primaria. Junto a su familia, viaja a Morelia cada año para ofertar el trabajo que ha realizado durante todo el año. Pese a su corta edad, se enfrenta al mundo del trabajo ambulante en las calles de la capital michoacana.

Proveniente de San Simón de la Laguna, estado de México, Jazmín arribó a la capital michoacana con sus padres y cuatro hermanos y hermanas, quienes se dedican a tejer rebozos, mochilas, llaveros, sudaderas y alguno que otro recuerdo artesanal.

Imagen: Xana Zamudio

“Los hago yo”, dice orgullosa del rebozo floreado tendido sobre el piso junto a la demás mercancía. “Yo me enseñé solita cuando vi que nadie me ensañaba. Tenía 5 años y agarré la aguja, y metí el hilo”.

Desde lejos, se le ve solita, a cargo del puesto improvisado sobre la avenida Madero, a unos pasos del Congreso del Estado, donde una manifestación de maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se pronuncia en las puertas del lugar.

Imagen: Xana Zamudio

“Lo que le agrade, amiga”, dice desenvuelta a la mujer que pasa casual curioseando por los demás establecimientos que llegaron provisionales desde la Cerrada de San Agustín.

“Aquí vamos estar nada más hoy, porque si no están ellos”, dice señalando a la CNTE, “nos quitan los puestos los de Ayuntamiento (de Morelia)”, señala.

Con los precios de memoria, negocia las artesanías, mientras instruye a su pequeña hermana, de tan sólo 9 años, quien sale del tendido de enfrente, para apoyar con la atención de los clientes que no dejan de llegar.

Imagen: Xana Zamudio

Para la pequeña Jazmín la Noche Buena es sinónimo de trabajo, pues, cuenta, la pasará junto a su familia desde un cuarto rentado en la ciudad, luego de agotar las últimas posibilidades de venta del día.

De una carita morena y sonriente, dice mientras señala la última muñeca que hizo con sus propias manos, “a mí me gusta trabajar. Le ayudo a mi mamá pa’ que saque pa’ la comida y a mi papá que también se quedó vendiendo allá en la Cerrada (de San Agustín)”.

En los últimos indicadores de 2017 en el Módulo de Trabajo Infantil del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) precisan que en México se tenían a 3.2 millones de niños realizando alguna actividad económica de sobrevivencia. Sin embargo, la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), estimò un incremento ante la pandemia por covid-19.

Aunque la Ley Federal del Trabajo prohíbe el trabajo infantil, así como los convenios internacionales con la OIT, aclara que las actividades que realizan los menores en los cruceros, plazas públicas, el campo, entre otras, no son funciones entendidas como una relación laboral que marca el artículo 20 de dicha ley, señaló el Sol de Morelia.