Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- Sin duda, una de las tradiciones más detalladas y simbólicas en todo el mundo es la celebración de la Navidad. Árboles, estrellas, esferas, nochebuenas y el llamado “nacimiento”, son algunos de los arreglos navideños que las familias mexicanas prefieren para sus hogares.
Para el joven José Luis Muñoz es más que una tradición; la elaboración de casitas para el montaje del “nacimiento” es un legado generacional que inició su padre hace más de 20 años y que, ahora, elaboran en conjunto para las familias morelianas.

Si bien, no existe una fecha exacta de cuándo se comenzó a colocar el nacimiento, hay relatos que señalan que esta tradición se remonta al año 1223, gracias a Giovanni Bernardone, mejor conocido como San Francisco de Asís.
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“Las casitas las hacemos un poquito más modernas para que puedan aguantar más. Intentamos hacerlas más resistentes para que les dure”, comparte José Luis desde el puesto familiar en la jornada navideña, a las afueras del mercado Independencia.

Según datos históricos, San Francisco de Asís tuvo la idea de rendir homenaje el nacimiento del niño Jesús con una representación viviente; con la ayuda de algunos clérigos, inició con la construcción de una casa de paja y un pesebre, e invitó a los pobladores a realizar la representación del nacimiento de Jesús.
Hace ocho años que el artesano aprendió el oficio con las enseñanzas de su padre, al igual que el quehacer de la jardinería y la reproducción de suculentas que los sostiene económicamente en las demás épocas del año.
“La madera que traemos es madera que ya ha caído de los árboles. El pino no, ése está prohibido”, dice orgulloso, pues comparte la idea de la preservación del árbol.

José Luis compartirá sus casitas listas para el nacimiento hasta el 20 de diciembre en el tianguis, mientras su padre se queda en casa con cinco ayudantes más para más reproducción, que van desde tamaños modestos hasta modelos de un poco más de un metro de altura.
Para algunos, la Choza o pesebre, es la representación de la sencillez y la humildad del hombre. Además de ser el lugar que marca la historia en el que nació Jesús.
En cambio, para el joven artesano también representa creatividad y destreza al momento de su elaboración, “tenemos más de 15 modelos diferentes. Uno se va emocionando cómo va quedando la casita. En el camino siempre van saliendo más y más ideas…”





