Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- “La lengua de signos está llena de belleza y es capaz de crear magia en la poesía, el alma que se escapa por sus dedos es para ellos la vida misma”.
Con estas letras, el artista Quetzal Fuerte encabeza el mural “Dactilología”, en honor a la comunidad con discapacidad auditiva en el Día Internacional del Sordo.

Fue en la Plaza de la Paz de esta capital que se dieron cita personas sordas a 157 años de que Benito Juárez inaugurara la Escuela Nacional para Sordos.
Desde las sillas, las bardas y las bancas, agitaron sus manos como símbolo de aplauso de las diferentes presentaciones, entre las que destacó por su sensibilidad, el poema “Mi mundo en silencio”:
Cuando en el mundo nace una persona sorda, su madre, conserva a su hijo esperando que sea normal. Se da cuenta que es sordo. Busca apoyo, busca quién pueda ayudar. Llega uno, llega otro y dice, no podrá ser.
Sin embargo, el bebé sordo es feliz. Crece sin darse cuenta que le espera una barrera de comunicación en la vida, en el mundo; no hay educación, no hay empleo, no hay nada para mí como persona sorda, soy culpable de haber nacido sorda, son invisible ante una sociedad.
Por favor, yo no soy culpable de ser sorda, soy humano como cualquier de cada una de ustedes. Sí puedo, podré lograr alcanzar mis sueños, alcanzar esa estrella que brilla para cada una de las personas sordas.
Mi madre se siente culpable de tener una hija con discapacidad auditiva. Madre, sé que es complicado el camino de una persona sorda, pero siéntete orgullosa de mí soy feliz, lucharemos, acéptame madre, tal y como soy. No te desligues de mí.





