Editorial | Samuel Ponce Morales
1.- Si en el Gobierno de Morelia había un hombre de todas las confianzas del alcalde Raúl Morón Orozco sin duda no se puede obviar el nombre de Gabriel Prado Fernández, no solo por una entrañable amistad que sostuvieron más allá de cuestiones de carácter político y/o público, sino porque en los hechos, demostró ser un hombre duro, de palabra, leal e institucional a toda prueba.
2.- Esa demostración se estableció precisamente en la actual administración municipal, de corte morenista, en donde desde un inició Gabriel Prado Fernández fue designado secretario de Administración, viéndose obligado a ser una real reingeniería de la estructura gubernamental, como escasas veces se ha visto, no solo depurándola, sino fortaleciéndola con un rígido programa de austeridad.
3.- Si bien el círculo cercano del presidente municipal de Morelia y serio aspirante a la candidatura a gobernador por MORENA, es más que compacto, no más de cinco, Gabriel Prado Fernández, quien murió este domingo, tenía la experiencia en la administración pública, la sencillez en el trato, la madurez y sensatez, aunque de palabra firme, para hablar, discutir y acordar, más que ningún otro, más que cualquier regidor.








