Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- “Hay como medio millón de libros por aquí y por allá, aunque realmente no lo sé exactamente”, cuenta Maximiliano Regalado, quien atiene, busca y ordena en la librería “Luz de Morelia” todo lo que va llegando al lugar, desde libros hasta antigüedades de todo tipo.
“Me gustan mucho los libros, mi papá es el escritor Marco Antonio Regalado, por lo que mi vida siempre estuvo ligada a los libros, siempre crecí con ellos en casa, era como algo natural, como que sentí que aquí en la librería iba a encajar bien”.

Hace aproximadamente 5 años que llegó, de los más de 30 que tiene funcionando la librería de Rafael Romero, su fundador, luego de que se mudara de la ciudad de México hasta el lugar de la cantera rosa, en Morelia, según recuerda Max.
“Se podría decir que sí, también él es una especie de coleccionista”, dice por las máquinas de escribir, los tocadiscos, televisores viejos y grabadoras que se encuentran entre las torres de libros de todos los géneros que caracterizan la librería.

“Los montones se van formando por los libros que van llegando y no tenemos el tiempo o el personal para acomodarnos así rápidamente y se empiezan a juntar.
“Aquí son de filosofía, aquí infantiles, teatro, poesía, arte. Acá tengo las novelas, medicina, derecho y otras especialidades, pero, la verdad, hay muchos sin categoría y están por todos lados”.
Un poco más de medio metro es lo que separa las torres de libros que abren paso a los rincones del lugar que parece haberse detenido en el tiempo, cuando se miran las manecillas del reloj antiguo colgado de las cajas de acetatos, parado a la 1 con 10.

“La variedad es muy grande, realmente tenemos muchos libros que en otros lados no van a tener, que ya están descontinuados de las editoriales, algunos, por ser viejos, son muy baratos y existen lo contrario, que, por ser viejos, se sube demasiado el precio”.
Atender y buscar son las funciones de Max. Y, aunque como buen lector, se reencuentra en los libros, hay días en que, dice, no hay tiempo ni ganas de perderse en algún paisaje del realismo mágico de Cortázar o Murakami, sólo estar ahí, en medio de lo que llama un caos ordenado.





