“Se le vio por última vez en una zona militar”

Imagen: Xana Zamudio

Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- “Recibió una llamada a las once y media de la noche, salió de casa y ya no regresó”.

De gafas oscuras y cubrebocas, la señora Elizabeth Ramírez de Tacámbaro, relata su historia, la de una madre que lleva contando los días desde la última vez que vio a Giancarlo Castillo, su hijo.

“Tiene desaparecido dos años y dos meses. Fue el 15 de septiembre de 2018. Se le vio por última vez en una zona militar y no volví a saber de él”.

Luego del reporte de desaparición ante la Fiscalía General del Estado, la toma de muestra de ADN y haberse presentado mes con mes ante las autoridades, cuenta, recibió una llamada a principios de este año que, por un momento, esperanzó su corazón por el posible paradero de Giancarlo.

“Me llamaron, yo estaba internada, me dijeron que tenían algo relacionado con mi hijo, yo les dije que me lo dijeran por teléfono porque yo no podía ir, y me dijeron -si no viene, es porque no le interesa-”.

“Fue mi esposo y le dijeron que encontraron un cuerpo en octubre de 2018, siendo que yo había ido todo ese fin de año y nunca me dijeron nada”.

“Le hicieron firmar un papel en el cual le dejaron saber que le entregaban el cuerpo, le dijo mi esposo que él no podía firmar nada porque a él no le estaban entregando nada y que no estaba identificando nada”.

“Luego le dijeron que sólo era para recabar información, para seguir con el caso. Desafortunadamente lo firmó. Le quedaron de llamar en 10 días, ya van como 6 o 7 meses y no hemos recibido ningún tipo de llamadas”.

De canas pronunciadas, voz entrecortada y una memoria que ya poco recuerda de nombres, Elizabeth va cargando en sus espaldas la búsqueda de Giancarlo y una salud que se desvanece entre las sesiones de hemodiálisis que la mantienen de pie, mientras un nuevo órgano llega.

“Estoy en espera de un trasplante de riñón, he estado a punto de la muerte. Pensar en mi hijo es lo que me hace seguir adelante”.

Lo que sí recuerda puntual es la existencia de tres expedientes en la FGE, todos ellos con inconsistencias, “hay muchas irregularidades en los expedientes; en uno, existen unas fotografías, en otro, no vienen fotografías y en uno tercer, es diferente”.

Con los cambios de abogados de oficio y algunos otros que han intentado retomar el caso a cambio de altas sumas de dinero que, cuenta la angustiada madre, no puede pagar, por lo que el camino de búsqueda lo ha forjado con sus propias manos, en la medida que le permite su condición de salud.

“Me dejaron saber que yo no he querido ir al forense a identificar el cuerpo, pero a nosotros no nos han llamado, no nos han dicho nada. A mi esposo le dejaron saber que el cuerpo ya estaba calcinado, que ya no había ningún cuerpo para identificar”.

Al día de hoy, la señora Elizabeth, sigue si saber sobre el paradero de su hijo, por lo que acudió con los colectivos de búsqueda de Michoacán, como último recurso, con la esperanza siempre de saber sobre el paradero de Giancarlo.

“Ya va a ser su cumpleaños y ya van a ser dos años y dos meses que no sé nada de él. Quisiera con todo mi corazón saber de mi hijo, si en realidad lo encontraron, yo no sé porqué dicen que lo entregaron, si no es verdad…