Editorial. El auto jaque de Jesús Reyna


Acueducto | Samuel Ponce Morales


1.- Al menos por el momento, con o sin razón, la pretendida gran desbandada de reynistas del PRI en Michoacán no ha sido tal o cuando menos no ha sido en el número esperado, ante lo cual no puede uno que establecer que no fue un gran movimiento de ajedrez político el implementado la semana que está por terminar por el ex dirigente de ese instituto político en el estado, Jesús Reyna García.


2.- No fueron los tiempos ni las forma en que se dio a conocer la conformación del grupo Crisol, integrada por seguidores del ex gobernador interino de la entidad, que es una forma de deslindarse de las dirigencias nacional y estatal del PRI a las cuales acusa de autoritarias y de dar cauce a los actores políticos que han llevado a los priístas a dos derrotas electorales de manera consecutiva.


3.- En el PRI Michoacán, más allá de lo que consideran chantajes como el del grupo reynista debe analizar la actitud adoptada por ambas dirigencias partidistas, la nacional y la estatal, para evitar nuevas colisiones a su interior, dando espacios a todos y cada uno de los grupos, en base a sus fuerzas políticas y mejores perfiles, no hacerlo es tejer su tercera derrota consecutiva.