Morelia, Mich. | Xana Zamudio. – “Xitlali dejó su comida preparada, su hijo la esperaba para comer y no ha vuelto”, dijo esta mañana entre sollozos la señora Lucina Ballesteros ante la prensa y representantes de colectivos feministas, pues se cumplía el tercer día de angustia por la búsqueda de su hija Xitlali Elizabeth Ballestero Heredia, desaparecida desde el pasado 30 de septiembre.
Con la esperanza puesta en la colaboración de la ciudadanía, Lucina y familiares, realizaron un llamado a la sociedad para informar cualquier detalle, algún indicio sobre el paradero de Xitlali, sin conocimiento que, a la par, la Fiscalía del Estado de Guanajuato, informara sobre el hallazgo de un cuerpo sin vida con las mismas características físicas que la desparecida en los límites de Michoacán y Guanajuato.

“Las autoridades nos han dicho que su última conexión de celular fue cerca del hospital Star Médica Morelia. El primero de octubre se encontró el carro donde viajaba, que no es de su propiedad, en Cuitzeo, pero ella sigue sin aparecer”, detalla mientras limpia el inevitable llanto de su rostro.
Xitlali era una enfermera de laboraba en diferentes hospitales, entre ellos, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicado en Charo, donde estaba en los frentes de la lucha contra el Covid-19 y había recibido su base, apenas la semana pasada.

La joven de 31 años de edad, era madre de un niño de 11 años y esposa de un cirujano, quien actualmente se encuentra en situación delicada de salud a causa del cáncer, por lo que no pudo proclamarse presencialmente en la lucha de la búsqueda de la enfermera.
Luego de medio día, los encabezados en las redes sobre la aparición del cuerpo sin vida de la desaparecida fueron circulando, aunque los informes oficiales anunciaban sobre la no identificación por parte de los familiares, hasta el momento, de los restos localizados en un predio de Yuriria.

“Ella siempre ha sido una buena hija, buena sobrina, buena hermana. Ella se crio con nosotros, es como mi hermana porque tenemos los mismos apellidos, la registramos a nombre de mi mamá”, mencionó su tía, Martina Ballesteros, quien suplicó a cualquier que supiera sobre su paradero, lo comunicara.
“La estamos extrañando, su hijo más que nada, por eso pedimos que nos apoyen para saber en dónde está, cómo la tienen. Ella no tiene muchos amigos. Ella se dedicaba a su trabajo, a su esposo, su hijo, era lo único que hacía”.
“Estamos desesperados porque no eran de las que andaban en la calle, que anduviera de casa en casa, no era de esas personas. Ora sí, que no tocó a nosotros, y les pedimos mucha ayuda, mucho apoyo…”





