“Era la voz de mis papás”

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Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- “Yo inicié a aprender la lengua de señas desde muy pequeño; mis dos padres son sordos”, dice Víctor. Tengo, añade, una familia extensa de personas en las mismas condiciones, de las cuales nueve son sordas y cinco oyentes; sí, desde muy pequeño empecé a interpretar.

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Víctor Manuel Mújica es un joven intérprete de la lengua de señas, además de licenciado en educación especial, y desde muy pequeño comenzó, de forma empírica, a ser el mediador entre el mundo de los oyentes y el mundo de los sordos.

“Siempre yo y mi hermano, cuando íbamos a algún lugar, a alguna cita médica, etc., íbamos por delante porque éramos la voz de nuestros papás. Las inquietudes que ellos tenían, nos las hacían llegar a nosotros y nosotros las trasmitíamos a los demás”.

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De complexión delgada y sonrisa amplia, mueve sus manos entre seña y seña dibujando el mundo, mientras el sordo lo observa atento y quizá ríe, analiza o levanta una ceja como asentando, inconformándose o preparando una respuesta.


“Cuando salíamos fuera en la central de autobuses, yo era el que mediaba, el que transmitía la información de la que vende los boletos y en el ámbito médico también”, cuenta sobre el acompañamiento a sus padres, quienes se apoyaban en él para desplazarse a otros lugares como familia.

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Y, aunque en la infancia sus progenitores no contaron con un entorno interesado en comunicarse con ellos, ahora están acompañados de Víctor y su hermano, quien también es intérprete de señas.


“Quizá en su tiempo ellos no tuvieron esos beneficios, pero actualmente ellos los viven con intérpretes de lengua de señas en el ámbito judicial, en el ámbito gubernamental y otras instituciones, pero creo no es suficientes, hace falta más trabajo”, puntualiza.

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“Mis padres están orgullosos, y todo esto es para el beneficio de la comunidad de sordos, porque a lo largo de toda esta vida que he tenido, he visto las carencias, las dificultades que los mismos sordos viven y pasan”.


Por eso, continúa, es que estoy decidido a seguir luchando, para romper esas barreras de comunicación que tienen la comunidad oyente con la comunidad de sordos, y seguir impulsando en beneficio de la comunidad de sordos.

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Vicepresidente de la Asociación Michoacana de Intérprete de Lengua de Señas, gestiona ante las diferentes instituciones por las necesidades de la comunidad, “no es que vayamos a pedir limosnas, sino que es un derecho que ellos tienen y que se tiene que respetar y nada por encima de sus derechos”.

Además, está atento de que los intérpretes del estado estén formados y calificados por la comunidad de sordos, ya que, comenta, se han encontrado estudiantes que aprenden algún curso y laboran como interpretadores, lo que califica de muy grave, por poner en riesgo la integridad del sordo; su salud e, incluso, alguna situación jurídica.

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“Es un compromiso que tengo; luchar y que la sociedad seamos incluyentes, no sólo de slogan, porque al final de día todos somos seres humanos y todos necesitamos de todos, y uno nunca sabe cuándo va a ocupar ese boleto llamado discapacidad…”