Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- “Ayer que estábamos en la búsqueda del señor Carlos Chavarría, en ese monte tan grande que me rebasa, me acordé de mi hijo y me dije, ‘si los malditos que se llevaron a mi hijo, lo dejaron en ese mismo monte, yo lo tengo que encontrar y empecé a machetear con más fuerza el pasto alto”.
Jonathan Armando Delgado es un joven padre de familia, desaparecido desde el 05 de marzo de 2019 en la ciudad de Lázaro Cárdenas, visto por última vez alrededor de las 5:30 por la misma tarde de esa fecha, recuerdo que su madre, Guadalupe Aguirre, no olvidará nunca.
“Yo lo presentí. En ese momento una no se da cuenta, pero con el tiempo es más claro. Fue a visitarme, casi acababa de ser su cumpleaños y me dijo que lo perdonara porque no había ido a comer pastel conmigo porque se fue con sus amigos a celebrar, me abrazó y le dije que lo amaba”.

Toma un suspiro hondo, mientras proporciona los datos relevantes para su expediente con el personal de la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas, e, irremediablemente, rompe en un llanto irreparable.
“Tenía 25 días que se había ido a vivir solo a un departamento. Me dijo que después regresaría a llevarme el topper donde le puse comida y, después de salir de casa, no se supo más nada; si es que se lo llevaron de su casa, o fue en el trayecto”.
Doña Lupita tiene ojos claros, como las mañanas soleadas de la costa, y casi siempre está mirando a todos lados, como si no dejara de buscar nunca.
Como los demás integrantes de los colectivos de la búsqueda de personas desaparecidas, declara que la Fiscalía del Estado no ha dado mayor seguimiento a las investigaciones correspondientes para la localización de Jonathan, por lo que Lupita y su marido, decidieron sumarse a las caravanas de búsqueda de la costa con los colectivos “¿Dónde estás los desaparecidos? y “Familiares en tu búsqueda Michoacán”.

“Yo lo único que pido es que me regresen el cuerpo de mi hijo para tenerlo en un lugar especial, porque para mí él es especial. Ahora, de tantos amigos que tenía, sólo uno pregunta por él, hasta la familia se aleja pensando que esto de las desapariciones es porque se lo merecían, pero nadie, ningún ser humano se merece desaparecer”.
Son dos pequeñas las que esperan a su padre, de las cuales una, no ha podido conocerlo, “la chiquita pregunta dónde está, que si todavía existe y ese momento me quedo callada porque no sé si aun está aquí, o ya no está”.
“A nadie más les duele nuestros hijos como a nosotras. Por eso le pido a todas las madres que estamos en la misma situación, que nos unamos. Para eso son los colectivos, para buscar a nuestros perdidos y hacer lo que el Gobierno no ha querido hacer; seguir buscando…”.





