Lázaro Cárdenas, Mich. | Xana Zamudio.- En el segundo día de búsqueda de Carlos Chavarría por la costa michoacana, desaparecido desde el pasado 21 de agosto en la ciudad Lázaro Cárdenas, la caravana se dirigió hacia los predios de las Guacamayas, luego de una noche lluviosa.
Sin rumbo fijo, más que guiado por la intuición y las propias conjeturas de las investigaciones de Luis, el hermano de Carlos, guío entre los caminos de la zona a los equipos de búsqueda de los colectivos “¿Dónde están los desaparecidos?” y “Familiares en tu búsqueda Michoacán”, así como al personal de la Comisión de Búsqueda del Estado.
Entre los pronunciados charcos, árboles de mango y un canal de agua, fueron avanzando en la caravana resguardada por los diferentes elementos de seguridad, quienes en fila india evitaban los asentamientos de lodo y agua, mientras exploraban la zona.
Luego de pasar por varios restos de cadáveres de lo que parecían reces, un rumor de cocodrilos por los moradores del predio alertaron a la caravana, después de un recorrido aproximado de 2 kilómetros, que no impidió el último empujón para el registro de una zona sospechosa que, al final, terminó sin positivos.
“Hay que hacer hasta donde se pueda, luego se queda uno con el sentimiento de haber podido hacer más”, comentó don Luis, para después sugerir la asistencia del convoy a la Fiscalía de la región con el propósito de exigir los protocolos correspondientes para la localización de su hermano.
Alrededor de dos horas, entre disputas con algunos elementos de la misma dependencia por el asentamiento de la caravana a las afueras del edificio y una serie de dimes y diretes sobre la confirmación de la asistencia de las autoridades para la atención, los familiares y representantes de los colectivos, se reunieron con el Fiscal de la región, Mario Alberto García Herrera para la continuación del caso.








