Morelia, Mich. | Samuel Ponce Morales.- Al dar inicio al proceso electoral local 2020-2021, en sesión plenaria virtual del Instituto Electoral de Michoacán (IEM), el consejero presidente del propio órgano, Ignacio Hurtado Gómez, dio un mensaje exprofeso.
Dijo que se está frente a un gran esfuerzo interinstitucional, compartido, en donde casi nadie podremos mantenernos ajenos, y en donde el objetivo es uno solo: organizar en este 20-21 elecciones libres y auténticas para las y los michoacanos.
Por eso, enfatizó, en un llamado para emprender una vez más el camino de corresponsabilidad, aunque, acotó, cada quien desde sus atribuciones, de reconocernos en un objetivo común y de sumar desde nuestras propias visiones.
De esa manera, puntualizó el titular del IEM, se generen las condiciones hacia un escenario favorable para que “las michoacanas y michoacanos acudamos el próximo 6 de junio en libertad y secrecía a expresar nuestra voluntad soberana y a decidir con nuestro voto lo mejor para el futuro del estado”.
A continuación, damos a conocer por escrito el mensaje textual del consejero presidente:
Hace algunos años, en el Código Electoral del Estado de Michoacán existía un artículo que, por alguna razón desapareció de la actual legislación, pero que sin duda recogía en mucho dos aspectos trascendentales en la organización de nuestros procesos electorales.
Aquella disposición señalaba textualmente que: “El Estado, los ciudadanos y los partidos políticos son corresponsables de la preparación, desarrollo y vigilancia del proceso electoral.”
De este texto, me parece que se desprendía, por un lado, un reconocimiento implícito a la importancia de los procesos electorales como ejercicios democráticos, incluso como un tema de Estado, con E mayúscula, y por otro, un señalamiento expreso al valor de la corresponsabilidad en su preparación, desarrollo y vigilancia.
Ciertamente, somos una sociedad que a lo largo de los últimos años hemos acudido puntualmente a la cita que nos marca nuestro calendario democrático a renovar a nuestras autoridades, a nuestros servidores públicos, encontrando en estos ejercicios una fuente de legitimidad política y democrática para quienes ejercen el poder público conferido por la ciudadanía en las urnas.
Sin embargo, también se debe reconocer que vivimos tiempos convulsos, en donde nuestra misma cotidianidad constantemente nos invita a reflexionar sobre nuestra vida democrática, por lo que en esa realidad que nos cobija, se nos habla del debilitamiento de la misma, de los déficits democráticos, y hasta se recuerdan aquellas falsas promesas –incumplidas, por cierto– que algún día nos hizo la propia democracia, incluso no ha faltado quienes han anunciado su propia muerte.
A pesar de ello, como sociedad seguimos depositando buena parte de nuestra normalidad democrática en nuestros procesos electorales, los cuales los hemos ubicado en una posición fundamental y fundacional de nuestro régimen democrático.
Fundamentales, porque estos procesos electorales nos han permitido la renovación periódica en el ejercicio del poder público, así como la alternancia en el mismo, cuando así lo ha decidido la propia ciudadanía.
Porque estos procesos electorales, aún en los escenarios más complicados, nos han posibilitado encauzar nuestras diferencias políticas a través de la institucionalización de la propia democracia electoral.
Porque estos procesos, con todo y su complejidad y sus costos, nos han permitido garantizar gobernabilidad y estabilidad política en los últimos tiempos. Y porque estos procesos electorales, permiten al verdadero soberano, al pueblo, a la ciudadanía, decidir sobre su propio destino.
Por eso, el proceso electoral que hoy iniciamos no será la excepción. Y acudimos a él, convencidos de que una vez más será fuente de legitimidad democrática, garantizará gobernabilidad y estabilidad políticas, encauzará las siempre necesarias diferencias políticas; y sobre todo, permitirá que la ciudadanía michoacana, una vez más, en libertad, decida sobre el rumbo de sus instituciones públicas.
Por eso, no tengo la menor duda de que este proceso se ubica desde ya, en esa posición fundamental dentro de la vida democrática de Michoacán.
Pero nuestro proceso electoral también me parece que conlleva una connotación fundacional, en el sentido de que será un reflejo de nuestro tiempo, y en mayor o menor medida, seguramente se alimentará del sustrato social, político, económico y cultural que nos rodea, al tiempo que terminará siendo un pequeño impulso que nos permitirá reedificar o reconstruir nuestro propio edificio democrático.
No lo digo a la ligera cuando afirmo que, los procesos electorales son hijos de su tiempo: paridad de género, acciones afirmativas, inclusión democrática y pluralismo político, voto extraterritorial electrónico, violencia política contra la mujer en razón de género, reelección como renovación de confianza, candidaturas independientes, los derechos de nuestras comunidades originarias, libertad de expresión y propaganda electoral, campañas negras y redes sociales, libertad de expresión y redes sociales, ejercicio auténtico de la labor periodística, equidad en la contienda, debates, campañas de contraste, cumplimiento inexcusable de la ley, y por supuesto, la propia organización electoral en tiempos del COVID-19, serán temas todos ellos, –algunos para bien, otros tal vez no tanto– que, sin duda, en algún momento estarán sobre esta mesa del Consejo General, y a los cuales habremos de ofrecer la mejor respuesta, con las mejores razones y de frente a la ciudadanía. Y son temas que seguramente en varios casos, pasado el proceso electoral, formarán parte de nuestra agenda política.
Así pues, tal vez por ese carácter fundamental y fundacional –a que me he referido–que tienen para nuestra vida democrática los procesos electorales, es que se explica lo dicho por Ortega y Gasset en 1958 cuando sostenía que: “la salud de las democracias, cualesquiera que sean su tipo y grado, depende de un mísero detalle técnico: el procedimiento electoral”.
De este tamaño es el desafío, y tal vez por ello, en algún momento, y por algún tiempo, el legislador michoacano nos hizo un llamado y nos recordó el valor de la corresponsabilidad en la preparación, desarrollo y vigilancia del proceso electoral.
No tengo la menor duda cuando afirmo que en el Instituto Electoral de Michoacán estamos listos para enfrentar el desafío de construir y generar las mejores condiciones que permitan el desarrollo de un proceso electoral que cumpla puntualmente con los valores y principios democráticos.
Las razones de esa seguridad son, por mencionar algunos aspectos, porque contamos con un marco normativo interno que hemos venido actualizando, porque en días pasados aprobamos un carta de navegación a través del calendario electoral, porque se viene trabajando con el INE en los respectivos convenios de coordinación y colaboración, porque se han iniciado trabajos centrales para la organización electoral como son la integración de órganos desconcentrados, y porque se ha iniciado con el proceso de credencialización de las y los michoacanos residentes en el extranjero.
Pero, sobre todo, esa seguridad se sustenta en la existencia de un Consejo General que ha sido capaz de encontrar en el dialogo, el respeto y la corresponsabilidad las bases fundamentales de su actuación. Un Consejo en el que encontramos experiencia acumulada a lo largo de varios procesos electorales, pero que contantemente se refresca con posiciones innovadoras. Un Consejo General pues, reflejo de la pluralidad política que vivimos en donde cada uno, con su ideología a cuestas se muestra siempre dispuesto a la construcción de consensos para el bien de Michoacán. Pero, además, en el IEM contamos con un capital humano comprometido, conocedor de los procesos, pero sobre todo del tiempo que nos ha tocado vivir y de la importancia del proceso al que nos enfrentamos. Un capital humano, mujeres y hombres, encabezados por las Consejerías, y por las Direcciones Ejecutivas y Coordinaciones que saben de los temas sensibles de un proceso electoral, y que ha encontrado en el pasado la mejor de las enseñanzas para este proceso electoral que hoy inicia. Una estructura pues, que está convencida que nuestra principal obligación es brindar certeza en el proceso electoral, con independencia de los resultados que decida la ciudadanía.
Y aún así, a pesar de estas certezas, no podemos andar este camino solos. Necesitamos compartirlo, porque así está construido el sistema. Porque así se ha decidido, cada quien, desde su trinchera, cada cuál con sus propias convicciones, desde nuestras obligaciones y atribuciones.
Por ello es trascendental asumir que la organización de un proceso electoral supone compartir, en principio, visiones, pero sobre todo responsabilidades, pues solo así, entre todos podremos generar las condiciones idóneas para que el próximo 6 de junio la ciudadanía michoacana pueda manifestarse libre y secretamente en las urnas.
Por eso, por supuesto requerimos del acompañamiento de los partidos políticos, de sus representantes ante este Consejo, con su visión reflexiva, crítica, vigilante y deliberante, pero también de ese diálogo que siempre nos han ofrecido franco, abierto y objetivo, para juntos, desde esta mesa del Consejo General, entre todos, conducir por buen camino el proceso electoral.
Igualmente requerimos compartir esta responsabilidad, como así ha sido desde el 2014, con el INE, con quienes integran sus Juntas Local y Distritales Ejecutivas, con quienes refrendamos una vez más, nuestra disposición de compartir el camino en esta elección concurrente con la finalidad de –como dice el reglamento de elecciones– elevar la calidad y eficacia en la organización y operación del proceso electoral, y optimizar los recursos humanos y materiales a nuestra disposición, bajo un estricto apego al marco constitucional y legal aplicable, con la colaboración, respeto y reconocimiento mutuo de las atribuciones de cada órgano electoral.
Pero de la misma forma requerimos compartir esta responsabilidad con el Tribunal Electoral del Estado de Michoacán y la Sala Regional Toluca del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, como máximas autoridades jurisdiccionales en la materia en el Estado, con sus Magistradas y Magistrados, con la finalidad de atender de manera conjunta y puntual las controversias que se vayan presentando, porque el diseño de los procedimientos especiales sancionadores y otros medios de impugnación como mecanismos eficaces para evitar conductas perniciosas que busquen afectar la contienda electoral requieren de una coordinación eficaz entre las tres instituciones.
Por supuesto requerimos compartir esta responsabilidad con los Gobiernos federal y estatal, a través de acciones concretas que permitan, como lo decía, construir juntos escenarios favorables para el proceso electoral, tal y como ya se ha hecho en pasados procesos electorales, como, en su momento los blindajes a los programas sociales que cada uno implementa, así como, igualmente en su momento, apoyo en el resguardo y seguridad de nuestros Consejo y comités, así como de la documentación y material electoral, o incluso, en estos tiempos de Covid acciones preventivas a través de las respectivas secretarías de salud para el personal del Instituto que se multiplicará en los siguientes días a lo largo y ancho del estado, tal solo por poner algunos ejemplos.
Por supuesto que en su momento requerimos compartir el camino y la responsabilidad con el Congreso del Estado, pues tarde o temprano habremos de acudir a ellos a justificar el paquete presupuestal, bajo la premisa de una solicitud responsable, transparente, ajustada a la realidad económica del país, pero sin poner en riesgo los temas sustantivos del proceso electoral.
De la misma forma, requerimos compartir la responsabilidad de caminar juntos en este proceso electoral, con los medios de comunicación, quienes en sus manos también tienen buena parte de la conducción del proceso a partir de su labor informativa, y formativa de la opinión pública. Y quienes, estoy convencido que, de la mano de la objetividad, de la libertad de expresión, la imparcialidad y el ejercicio genuino de la labor periodística, habrán de abonar a generar junto con los demás actores, un escenario favorable para que la ciudadanía cuente con elementos para tomar una decisión libre, secreta e informada el próximo 6 de junio.
En fin, igualmente al paso del proceso, habremos de compartir la responsabilidad con notarios, jueces, la Fiscalía del Estado, gobiernos municipales, asociaciones políticas, universidades, sociedad civil organizada, asociaciones de migrantes, observadores electorales, órganos constitucionales autónomos, y tantos más que se irán sumando en este camino que hoy inicia.
Pero, sobre todo, hay un acompañante fundamental en todo esto, y para quien realmente es todo este esfuerzo institucional: la ciudadanía michoacana.
Las y los millones de michoacanas y michoacanos, de aquí y los que se encuentran más allá de nuestras fronteras, con quienes debemos y queremos compartir una ruta de confianza ciudadana, de una participación activa, de seguimiento y vigilancia a su proceso electoral, de evaluación a sus candidatos, de contraste a las ofertas políticas, pero sobre todo y ante todo, de libertad en su decisión.
Al final del día, es la ciudadanía la invitada principal de esta fiesta democrática, y a quien están conducidos los mejores esfuerzos de esta y las otras instituciones con quienes compartiremos responsabilidad y camino.
Así pues, estamos frente a un gran esfuerzo interinstitucional, compartido, en donde casi nadie podremos mantenernos ajenos, y en donde el objetivo es uno solo: organizar en este 20-21 elecciones libres y auténticas para las y los michoacanos.
Muchas gracias por su amable atención.



