Por Leobardo, 58 días de lucha

Imagen: Xana Zamudio

Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- “Mi papá fue detenido arbitrariamente por la Fiscalía General del Estado. En primera instancia fue desaparecido temporalmente, porque al llegar a la fiscalía nos negaron todo acceso a saber dónde se encontraba él. Duró el lapso de 3 horas y media desaparecido”.

Maricela Reyes, es hija del profesor de educación indígena Leobardo Reyes Meza, detenido el pasado 29 de junio, acusado del robo de 17 millones de pesos a la empresa SEPSA, quien ahora se encuentra bajo prisión preventiva oficiosa en el Centro Penitenciario de Alta Seguridad para el Delito de Alto Impacto #1.

Han pasado 58 días de lucha para Maricela y su familia, quienes se han visto en la necesidad de cambiar de residencia a la ciudad de Morelia para estar al tanto del proceso de detención de su padre y las actividades realizadas en favor de su liberación.   

“Para nosotros ha sido muy difícil como familia, ya que jamás nos imaginamos que nos podía pasar esta situación. Es muy difícil, es muy estresante, es cansado, agotador, psicológicamente desgastante, así como físicamente. Todos trabajamos y también tenemos que dejar el trabajo para venir a luchar por mi papá, para que se resuelva lo más pronto posible su caso y que salga en libertad”.

En compañía de integrantes del Frente Nacional de la Lucha por el Socialismo, se le ha visto a Marisela en diferentes marchas de la capital por la liberación de Leobardo Reyes, quien, aseguran, se trata de un caso de detención y desaparición política.   

“Efectivamente, mi papá es un preso político, porque no es ningún delincuente, él tiene un historial de política, una trayectoria desde la década de los 90s, él ha sido confundador del sector IX, ha sido cofundador de la Escuela Normal Indígena de Cherán, ha tenido una trayectoria de varios años de lucha”.

Los contratiempos para la realización de visitas del profesor se presentaron desde las primeras semanas luego de su detención, argumentando por parte de las autoridades se trataba del protocolo de las medidas sanitaria por covid-19, afirman los representantes del FNLS.

“Al principio no le permitían medicamentos, las visitas se dieron gracias a la intervención del Comité Popular de Derechos Humanos del FNLS, las denuncias como organización, las denuncias a la Comisión Estatal de Derechos Humanos, y a la Comisión Nacional de Derechos Humanos de la Ciudad de México”.

Hasta el momento, se prevé en octubre una audiencia con el propósito de determinar su inocencia o, en su defecto, su culpabilidad.

Por su parte, Marisela confirma que “en ningún momento mi papá ha sido ningún delincuente, porque caen en inconsistencias, de que mi papá es el que se paró en frente del carro y dijo su nombre y que los iba a asaltar. Suena de película, porque ninguna persona que te vaya a asaltar y a robar te dice su nombre”.  

“Él es una persona humilde, trabajadora que se ha dedicado a la lucha por las injusticias de las demás personas. Él es un defensor incansable por las injusticias del pueblo”, finaliza.