Morelia, Mich/Acueducto.- Era domingo a las 6 de la tarde, cuando el señor Jaime Gerardo de la ciudad de México, abrió la puerta de su domicilio dejando pasar a una pareja de presuntos compradores de un par de obras de arte que el hombre pretendía vender, entre ellas, “Yo y mis pericos”, de Frida Kahlo; el otro era un cuadro pintado por Rufino Tamayo.
Con dolor de cabeza y movimiento corporal limitado, Jaime despertó en medio de la confusión 24 horas después, con el último recuerdo de haber ofrecido algo de beber a la pareja.
Momentos más tarde, verificó la desaparición de los dos cuadros, además cuatro relojes Cartier, 16 millones en efectivo e, incluso, cubiertos y utensilios de plata; le habían robado en su propio domicilio de la colonia San Miguel Chapultepec.





