Morelia, Mich. / Nancy V. Herrejon.- De acuerdo con las cifras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se estima que hay 258 millones de viudas en todo el mundo, y casi una de cada diez vive en la pobreza extrema.
En ciertas partes del este de la República Democrática del Congo, por ejemplo, alrededor del 50% de las mujeres son viudas.
Muchas viudas se ven forzadas a realizar prácticas tradicionales perjudiciales, degradantes y peligrosas como parte de los rituales de sepultura y duelo.
La experiencia de pandemias pasadas, por ejemplo, el VIH / SIDA y el ébola, muestra que a las viudas a menudo se les niegan los derechos de herencia, se les arrebata sus propiedades después de la muerte de su pareja y pueden ser objeto de estigma y discriminación como «portadoras» de enfermedades.
A nivel global, las mujeres tienen menos posibilidades de acceso a pensiones de vejez que los hombres, por lo que la muerte de un cónyuge puede conducir a la indigencia de las mujeres mayores.
En el contexto de confinamientos y cierres económicos, las viudas pueden no tener acceso a cuentas bancarias y pensiones, ya sea para pagar la atención médica si enferman o para mantenerse a sí mismas y a sus hijos.
Con familias de madres solteras y mujeres mayores solteras que ya son particularmente vulnerables a la pobreza, esta es un área que necesita atención urgente.
En México al menos 53.202 personas han quedado viudas o viudos -en su grandísima mayoría mujeres- durante la cruenta «guerra contra el crimen organizado» lanzada hace 14 años por el entonces presidente Felipe Calderón, de acuerdo con un inédito informe del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) .
Con información de ONU, INEGI





