Morelia, Mich./Xana Zamudio.- “Exactamente antier cumplí tres años de haber perdido mi mano. Fue día de mi santo, día del padre y la fecha de mi accidente”, cuenta Raúl Juárez, mientras se adapta a su nueva mano, prótesis donada por el Club Rotario Valladolid A.C.
Apasionado por su labor de pirotécnico, Raúl aprendió el oficio desde muy pequeño y decidió dedicar su vida a la elaboración de castillos, toritos y efectos especiales del ramo, al igual que las últimas cinco generaciones de su familia.
Sin embargo, en un lamentable accidente donde se encontraba realizando su labor, perdió su mano izquierda, misma que asegura, le dejó un valioso aprendizaje.

“Al ver que no perdí la vida, me dio mucho ánimo, me dio mucho gusto continuar en este mundo con una visión diferente, me cambió mucho la vida. ¡Bendito Dios, que estamos todavía por aquí!”
“Cada año que ha pasado, cuando son las diez de la mañana, naturalmente, recuerdo el accidente. Ya no es el día de mi cumpleaños o el de mi mamá, la fecha que más me llena, ahora es el día que perdí mi mano”, acentúa gustoso.
Afortunadamente para Raúl, la recuperación fue rápida y su disposición a seguir adelante, inmediata, “al salir del hospital, después de cuatro días, iba en el carro hacia la casa, empecé a sentir el aire en mi rostro, sentí la vida de nuevo, ¡antes tenía vida, pero no la sentía!”
“Anteriormente, llevaba una vida rápida, falta de disfrute de cada momento, de la entrega de trabajo, de disfrutar a mis hijos, a mi pareja, no me daba tiempo de parar, y cuando algo te hace parar como la pandemia, como un accidente, te tiene que hacer reflexionar, sea lo que sea a que te dediques”.

Apasionado y comprometido con su trabajo, dice no dejarlo nunca y seguir en el oficio de la pirotecnia, “nunca he pensado abandonarlo, sigo quemando los toritos”, dice alegre mientras un brillo recorre sus ojos.
Curioso, muestra y juguetea con sus dedos nuevos, “ahorita la familia no sabe que vengo por la prótesis, voy a llegar, salir de aquí…”, hace una pausa entre la emoción y el llanto.
“Son muchas emociones las que siento, aún no sé qué es lo que voy a poder hacer, quiero explorarla al máximo, lo primero que quiero hacer es tomarme un café con mi nueva mano”, finaliza sonriente.





