Ansiedad, miedo e incertidumbre

Imagen especial

Morelia, Mich./Nancy V. Herrejón.- De acuerdo con los datos obtenidos de una encuesta realizada por el Programa Mundial de las Naciones Unidas (PAM) las principales preocupaciones de las personas habitantes en América Latina son: incapacidad para cubrir sus necesidades alimentarias, pérdida parcial o total de ingresos debido a la crisis generada por la pandemia, y miedo a la propagación del virus.


El Programa Mundial de Alimentos es el organismo de asistencia humanitaria más grande del mundo: salva vidas humanas en situaciones de emergencia, promueve la prosperidad y ayuda a lograr un futuro sostenible para las poblaciones que se recuperan de un conflicto, un desastre o el impacto del cambio climático.


Siete de cada 10 personas encuestadas manifestaron sentir preocupación por no tener suficiente alimento. Esto lo expresaron particularmente personas en el área rural, y en su mayoría mujeres.

El 84% se asegura de poder consumir entre dos y tres comidas al día. Sin embargo, existe un preocupante 17% de encuestados en áreas urbanas que no consumió ningún alimento o tal vez consumió una sola comida al día.


El análisis encontró que el 69% experimentó una disminución de los ingresos debido al brote de COVID-19. Para las mujeres encuestadas, la baja fue mayor comparada con los hombres. También registraron tasas de desempleo significativamente más altas.


En general, el 35% de las personas entrevistadas dependen de fuentes de ingresos insostenibles, como actividades informales y asistencia. Un 16% adicional está desempleado.Ocho de cada diez personas encuestadas reportaron un incremento en el precio de los alimentos comparado con precios antes de la pandemia.


Cerca de la mitad de encuestados reportó que encontraban parcial disponibilidad de alimentos. Las áreas rurales mostraron considerablemente menor disponibilidad de productos alimenticios comparado con las ciudades.


Las personas mencionaron que encuentran varias limitaciones en sus comunidades: Miedo a salir debido al brote de la enfermedad; preocupación por la seguridad y restricción de movimiento. Es probable que, debido a estas limitaciones, el 74% de los encuestados se aseguró de tener una reserva de alimentos. Estos suministros duran, en la mayoría de los casos, una semana o menos.


Los datos muestran que el 90% de los encuestados pusieron en práctica medidas de protección para contener el esparcimiento del virus. En zonas rurales una mayor proporción de encuestados reportó falta de artículos de higiene en las tiendas. Alrededor de la mitad de los encuestados afirmó que los artículos de higiene solo están disponibles parcialmente.


El acceso a los servicios de salud también ha cambiado como resultado de la pandemia. Los datos muestran que alrededor de la mitad de los encuestados (52%) pueden acceder a las instalaciones de salud solo para emergencias, con solo el 30% de las estructuras funcionando como de costumbre. En el 7% de los casos, las instalaciones de salud no funcionan en absoluto, mientras que el 11% informó una ausencia total de servicios de salud.


Para frenar la propagación de la COVID-19, en muchos países los gobiernos han ordenado el cierre de las escuelas, dejando así una cifra récord de niños fuera de ellas. Alrededor de la mitad de las escuelas han activado el aprendizaje electrónico, mientras que una de cada cinco ha dejado de enseñar por completo. El aprendizaje electrónico es menos probable en las zonas rurales que en las ciudades.


El Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) realizó esta encuesta en los países de Bolivia, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Perú, República Dominicana durante el mes de mayo, presentando los resultados el 27 de mayo de 2020.


Con información del Programa Mundial de alimentos WFP.