Morelia, Mich./Xana Zamudio.- Un lugar de antojitos muy mexicanos es el espacio gastronómico del antiguo convento de San Agustín en el centro histórico de la ciudad cantera rosa.

Con pasillos largos que rodean el atrio del templo, los puestos de acero inoxidable poco a poco retoman sus actividades ofreciendo desde tamales canarios, enchiladas rojas, verdes y hasta suizas, entre otros platillos, a los peatones que circundan a la redonda.
Algunos llegan seguros de su orden, otros miran con curiosidad la carta y otros se van de largo, muchos se van de largo. “Son tiempos difíciles”, dice uno de los comerciantes del mercado.
Con más de la mitad de las mesas vacías, los mercaderes no se rinden en la segunda semana de su reactivación ante la emergencia sanitaria por coronavirus, sin embargo, lamentan una reapertura del espacio con poca venta.

“Ya no nos vamos a las 8 de la noche como antes, es que no se está vendiendo mucho”, replica el mismo hombre a uno de sus empleados al momento que recoge los platos sucios de la última mesa ocupada.
En espera de nuevas noticias que reactiven la economía en la ciudad, los mercaderes cocinan, limpian, reacomodan y se acomodan en sus sitios de trabajo desde tempranito, con la ilusión de que sea el día que se reanime la venta.





