Salvador Bajaras/Acueducto.- Difícil, quizá imposible, resultara para quienes no tienen una conexión de infancia con el futbol entender lo que, para un hincha, significan los colores de su equipo, el nombre de su escuadra, los apellidos de sus ídolos, entiendo que esto puede ser algo completamente banal, para algunos, pero para otro no.
No para aquellos que ligan irremediablemente a su equipo de futbol, con muchos de los mejores recuerdos de su infancia, niñas y niños que acuden generación tras generación a los estadios de futbol, tomados de la mano de sus padres y abuelos, para comenzar a recibir la herencia de pasión por unos colores, el amor a algo que sienten como propio, una parte fundamental de sus vidas, un sentido de pertenencia e identidad.
Estos últimos, seguro entenderán la perdida, la orfandad en que oficialmente el pasado 2 de junio fue sumergida la afición de Monarcas Morelia, un fatal desenlace que además tuvo una agonía terrible de más de una semana, fieles al dinero, como son la mayoría de los dueños de quipos de fútbol en México, los propietarios de Monarcas, no duraron un instante en hacer la mudanza y poner fin a 23 años de permanencia en esta plaza.
Pero por fortuna, el futbol organizado en Morelia, trasciende a esa etapa, y suma justo el 4 de junio, 70 años de que el futbol profesional nació en esta ciudad, desde el campo los canarios, pasando por el Independiente, el Venustiano Carranza, hasta llegar al estadio Morelos.
Los ídolos de esta afición, tan poco se limitan a los últimos 23 años, van desde Don Carlos Miloc, los Villalón, “el cuadros” Martínez, pasando por los Ambríz, los Rocha, Madrigal, Tapia, Osorio, Figueroa, Mario Díaz, Mario Juárez, y así hasta los Franco, Comizzo, Alex, Claudiño Y desde luego Ruidíaz.
Estos y muchos otros nombres, junto a los de Eucario Gómez, Ignacio Gómez Monzón, Nicandro Ortiz, como mecenas y de técnicos como Diego Malta, Antonio Carbajal, Tomas Boy, Luis Fernando Tena, Romano, Meza, Bustos y Roberto Hernández han forjado, entre otros más, la historia de este equipo, del Club Deportivo Morelia, del Atlético Morelia y de Monarcas Morelia.
Hoy no hay fiesta, ni pastel, al cumpleañero se lo llevaron a Mazatlán para a partir del próximo torneo disfrazarlo con otra playera y otro nombre, en una plaza sin arraigo ni tradición futbolera.
Pero lo mejor de este equipo, se quedó en Morelia, su afición, la que ha aguantado todo, cambios de nombre de mote, de uniforme, la que tomó la calle en la última semana, esa afición es de primera división y seguro estoy que pronto estarán de vuelta.





