Morelia, Mich./Nancy V. Herrejón.- La población que vive en la región de tierra caliente, Michoacán, ha soportado amagos, secuestros, desplazamientos y homicidios sin que las autoridades hayan acertado en los métodos para conseguir una presencia efectiva. Esta violencia desmedida ha sido denunciada por los obispos de la diócesis de Apatzingán, primero por el fallecido Monseñor Miguel Patiño, y recientemente por Monseñor Cristóbal Ascencio García.
“Hagamos de Michoacán un Estado de Derecho” fue la famosa Carta Pastoral del 15 de octubre de 2013 donde el III obispo de Apatzingán, Miguel Patiño Velázquez denunció el quebranto del poder público, ya que decía que Michoacán era un estado fallido.
“Nuestro pueblo de Michoacán tiene años sufriendo las injusticias del crimen organizado, que se han recrudecido en los últimos meses. Han aumentado los levantones, los secuestros, los asesinatos, el cobro de cuotas se ha generalizado y familias enteras han tenido que emigrar por el miedo y la inseguridad que se está viviendo” exponía Monseñor Patiño.
El clérigo también denunciaba que a través de amenazas se trataba de movilizar al pueblo en contra del gobierno, “En los últimos días se está obligando a líderes sociales y a las personas en general para que firmen y pidan que el Ejército y los federales se vayan de Michoacán, y a los comisariados ejidales se les ha amenazado para que vayan ante el Congreso de la Unión a hacer la misma petición”.
Para el 15 de enero de 2014, Monseñor Patiño hacía pública otra carta pastoral, donde expuso el descrédito en el que habían caído el gobierno y el ejército, “en lugar de perseguir a los criminales han agredido a las personas que se defienden de ellos”, y exigía de nueva cuenta parar la violencia que afectaba en sobre mediada la vida de los michoacanos.
El 31 de octubre de 2013 en la entronización de la Virgen María, se rogó por una vida pacífica y libre de violencia; después una homilía del 3 de noviembre de ese mismo año Patiño invitó a los fieles a entregar el nombre de los difuntos caídos, entre estos se encontraban algunos sacerdotes diocesanos; estos dos actos y la carta de octubre enardecieron a los grupos rivales y políticos de Apatzingán, para el 4 de noviembre se hablaba de un presunto ataque frustrado contra el obispo.
Monseñor Patiño renuncia al obispado de Apatzingán el 17 de noviembre de 2014, ese mismo día, el papa Francisco acepta su renuncia y elige al párroco Cristóbal Ascencio como nuevo obispo de la diócesis.
Mons. Asencio conocía la situación que se vivía en Apatzingán, sin embargo, su visión era llevar la Buena Noticia de Salvación, además de que su llegada era un signo de esperanza para algunos habitantes.
Este clérigo se pronunció en abril de 2019 en una carta titulada “Denuncia a mi pueblo sus delitos”, donde exigía la pronta atención de las autoridades para detener la violencia, ya que la parroquia de San José de Chila se había convertido en un campo de enfrentamientos, hecho que causó gran pánico.
“Enfrentamientos en diferentes comunidades, causan pánico y están haciendo que muchos de los habitantes se conviertan en desplazados, algunas de estas pequeñas comunidades se han quedado prácticamente sin familias, dentro de un mismo municipio las personas no pueden ir de una comunidad a otra, hay robo de vehículos con violencia, asesinatos, amenazas y hasta quema de viviendas” denunciaba Ascencio.
Ahora, casi después de un año, en este mayo de 2020, Monseñor Cristóbal publica una nueva carta pastoral donde de manera grave y enfática contrasta la pandemia del Covid-19 con los males u “otros virus” –como les llama él- que sufre la tierra caliente michoacana.
La carta hace un repaso de hechos poco conocidos debido a que no fueron de efecto noticioso, pero que no dejan de ser una muestra de que “Apatzingán es tierra de nadie y sin ley”.
“Hay dolor palpable en las personas que han tenido que abandonar sus lugares, sus pueblos… cuando sufre multihomicidos, desplazamientos, saqueos, control de recursos, levantados, secuestros… El “quédate en casa” se vive de forma relativa, por desgracia nunca he visto una respuesta eficiente” expone el obispo.
Los virus sociales prevalecen y siguen enfermando y asesinando a toda la comunidad, es en parte el mensaje de la carta de Monseñor Cristóbal, “En nombre de este pueblo les suplico que así como se le está poniendo empeño a erradicar esta pandemia, así o más se tomara la decisión firme de erradicar los demás virus sociales que no podemos negar matan más personas que el Covid-19”.
Ascencio, comparte que su gran anhelo es que todos seamos artesanos de paz y de vida y no generadores de violencia y muerte, “con la paz en la justicia todos saldremos ganando, en cambio con la violencia todos perdemos” finaliza el obispo.
Con información de Religión Digital, Católicos México.





