“Unidos en la oración”

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Morelia, Mich./Nancy V. Herrejón.- Este sábado el Papa Francisco presidió el rezo del Santo Rosario desde la Gruta de Lourdes en los Jardines del Vaticano.  

«Unidos en la oración en donde invoco la ayuda y el socorro de la Virgen María en la pandemia y para confiar al Señor a la entera humanidad», manifestó el pontífice.  

La celebración fue transmitida en directo en mundovisión, y estuvo promovida por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, sobre el tema «Asiduos y concordes en la oración, junto con María (Hechos 1,14)».  

“Los santuarios del mundo se unieron en la oración, con una especial participación de las familias. Fue un momento de oración mundial para aquellos que se unieron al Papa Francisco en la víspera del Domingo de Pentecostés».  

Las docenas fueron recitadas por representantes de los afectados por el coronavirus; hombres y mujeres de diversas categorías de la sociedad, además estuvieron presentes un médico y una enfermera, simbolizando a todo el personal sanitario empeñado en primera línea en los hospitales.  

También hicieron presencia una persona curada y una que ha perdido un familiar, significando a todos aquellos que han sido tocados personalmente por el coronavirus; un sacerdote, un capellán hospitalario y una religiosa enfermera, por todos los sacerdotes y personas consagradas cercanas a los que padecen la enfermedad.  

Un farmacéutico y un periodista, en representación de todos aquellos que, incluso durante el período de la pandemia, siguieron prestando su servicio en nombre de los demás; un voluntario de la Protección Civil con su familia, por quienes trabajaron para hacer frente a esta emergencia y por todo el vasto mundo del voluntariado.  

Y por último una familia joven, en la que nació un niño precisamente en este periodo de la pandemia, signo de esperanza y de la victoria de la vida sobre la muerte, y sin duda unos de los momentos más emotivos de la liturgia.   

El Santo Padre puso las muchas angustias y dolores de la humanidad agravados por la propagación del Covid-19 a los pies de la virgen María, «La cita para el final del mes mariano es un signo más de cercanía y consuelo para quienes, de diversas maneras, han sido afectados por el coronavirus, en la certeza de que la Madre Celestial no desatiende las peticiones de protección».