Morelia / Acueducto.- El Papa Francisco dedicó parte de su homilía improvisada a los sacerdotes que han dado la vida en su misión por predicar el evangelio, y a los que hoy con su solidaridad han dado su tiempo apoyando las acciones ante la pandemia del Covid-19, esto en la Misa de la Cena del Señor de este Jueves Santo.
“Y pienso en aquellos que están lejos. Hoy he recibido una carta de un sacerdote capellán de una cárcel lejana. Narra cómo vive esta Semana Santa con los detenidos. Un franciscano. Sacerdotes que van lejos para llevar el Evangelio y mueren allí”.
“Decía un obispo que lo primero que hacía cuando llegaba a estos lugares de misión era ir al cementerio, a las tumbas de los sacerdotes que han dejado la vida allí, jóvenes, por la peste del lugar. No estaban preparados, no tenían los anticuerpos para ello. Nadie sabe el nombre. Sacerdotes anónimos. Párrocos rurales que aquí son párrocos de cuatro, cinco…siete pueblos en la montaña, y van de uno a otro. Que conocen a la gente”.
“Una vez uno me decía que conocía el nombre de toda la gente del pueblo. ‘¿De verdad?’, le decía yo. ‘Incluso los nombres de los perros’. Conocía a todos. La cercanía sacerdotal. ¡Bravo! ¡Bravos sacerdotes!”
El Pontífice también se pronunció por los sacerdotes que han sido calumniados, ya que dijo hoy ellos no podían ir tranquilamente porque los insultan con referencias al drama que se ha vivido con el descubrimiento de los sacerdotes “que han hecho cosas malas”.
“Sacerdotes pecadores que junto a los obispos pecadores y al Papa pecador no se olvidan de pedir perdón y aprenden a perdonar, porque ellos saben que tienen necesidad de pedir perdón y de perdonar. Todos somos pecadores. Sacerdotes que sufren alguna crisis, que no saben qué hacer. Que están en la oscuridad”.
“Hoy todos vosotros, hermanos sacerdotes, estáis conmigo en el altar. Vosotros consagrados. Sólo os digo una cosa: no seáis testarudos como Pedro. Dejaos lavar los pies. El Señor es vuestro siervo, Él está cerca de vosotros para daros la fuerza para lavar los pies”.
Bergoglio mencionó que un corazón grande es aquel que perdona, que la generosidad en el perdón será la medida con la que se será medido. Llamó a todos a no tener miedo a perdonar, ya que quien perdona, será perdonado.
“A veces te vienen las dudas…, mirad a Cristo. Ahí está el perdón de todos. Sed valientes, también en el arriesgar para perdonar, para consolar. Si no podéis dar un perdón sacramental en ese momento, dar el consuelo de un hermano que acompaña y que deja la puerta abierta para que regrese”.
“Agradezco a Dios por la gracia del sacerdocio. Todos nosotros. Agradezco a Dios por vosotros, sacerdotes. Jesús os quiere bien. Sólo quiere que vosotros os dejéis lavar los pies”. Así finalizó el Pontífice.





