Morelia, Mich.-/Xana Zamudio/Acueducto.- “El carnaval de Charo es de los más bonitos de Michoacán”, mencionó un hombre detrás de una máscara negra mientras bailaba al son del torito de petate con la música de viento.
Otras máscaras de diablo, de viejito y hasta de payasos brincaban de un lado a otro, envueltos en harina y espumas que salían a chorros por todos lados.
Una mancha de polvo blanco era la plaza La Escondida, “si te descuidas, te toca”, dijo la señora desde las gradas que parecía muy cómoda y alegre viendo desde lejos.

Fotografía: Xana Zamudio 
Fotografía: Xana Zamudio 
Fotografía: Xana Zamudio
Sin embargo, las porras y playeras que representaban a los toritos de los cuatro barrios de Charo estaban claritas; la cobra, el tucán, el mexicano y el rey. Todos en espera del momento del llamado para salir y representar su barrio.
Primero pasaron “los viejitos”, que es como se hace llamar a quienes portan una máscara. Todos en fila se prepararon para realizar su tradicional víbora de la mar dentro del ruedo. No faltó quien saliera volando entre jugueteos y carcajadas.
De pronto, se anunció el torito “la cobra”, al momento, mujeres, hombres y niños con pañuelos rojos y playeras blancas salieron desde la puerta principal del ruedo, corriendo, bailando y brincando. Algunos tomados de la mano giraron alrededor del toro.

Fotografía: Xana Zamudio 
Fotografía: Xana Zamudio 
Fotografía: Xana Zamudio
“20 minutos para cada toro”, se anunció desde el micrófono. Así fue, tiempo de baile y celebración puntual. “Que nadie se vaya del ruedo hasta que pasen todos los toros”, ordenó de nuevo la voz de las bocinas.
“El mexicano” fue el segundo, adornado con dos toreros y un cornudo vencido casi cayendo al suelo. Una obra tricolor y un nopal por cada lado lo distinguía.
Llegó el turno de “El rey” y, en seguida, dos toros y un puñado de gente ya estaban por toda la plaza. Un gran hombre prehispánico y una máscara de viejito era uno de los magníficos diseños. El otro, una flor gigante representando las flores tradicionales que adornan todos los toritos del carnaval.

Fotografía: Xana Zamudio 
Fotografía: Xana Zamudio 
Fotografía: Xana Zamudio
Para entonces, la tarde ya había caído sobre la plaza, “la fiesta no se acaba”, se escuchó a lo lejos, “sigue el baile en la principal nomás que salga el Tucán”.
Fue con este último que todos los barrios se unieron en una misma danza, en un mismo disfrute y con una misma intención; conservar la tradición de los más de cien años del Carnaval de Charo.

Fotografía: Xana Zamudio 
Fotografía: Xana Zamudio 
Fotografía: Xana Zamudio 
Fotografía: Xana Zamudio





