Morelia / Acueducto.- Isabel Cabanillas era una mujer solidaria, activista y artista muy conocida en Juárez. Tenía un hijo de cuatro años. Su especialidad era la pintura sobre prendas de ropa, aunque también se inició en el mural. De hecho, su primera obra sobre pared en solitario permanece en un edificio abandonado frente a la panadería Resistencia, que la joven frecuentaba.
“Me gusta mucho cuando la gente viene ilusionada cuando les entrego una prenda. Que se valore las cosas que hago”, decía en 2019 en una entrevista publicada por el medio digital Yo Ciudadano, en que relataba que “dar un buen ejemplo” a su hijo era una de las motivaciones para su trabajo artístico.
La temática de su obra era esencialmente feminista y de denuncia sobre otras causas, como la militarización o la defensa de la población migrante. Entre los colectivos donde participaba estaba, por ejemplo, Hijas de su maquilera madre, una organización de mujeres.

Según la Red Mesa de Mujeres, en la que participan 10 colectivos feministas del municipio y donde la víctima trabajó entre septiembre y diciembre de 2019, un total de 10 mujeres han sido asesinadas en Juárez en el primer mes del año. Cabanillas De la Torre fue la número cinco. En 10 días, la cifra se ha duplicado. El pasado año, 180 mujeres murieron de forma violenta en Juárez, una cada dos días.
“Su sueño era que se acabara esta violencia contra la mujer, que se acabaran los feminicidios. Una de sus metas era organizar una pasarela con los diseños que ella hacía”, dice Eduardo Espinoza, de 23 años, que trabajó con ella en el Observatorio Ciudadano de Violencia Contra las Mujeres.
En la madrugada del 18 de enero, el cuerpo de Isabel Cabanillas fue encontrado en la Zona Centro de Juárez con dos balazos. No hay un solo detenido. Salió en bicicleta del bar Eugenio’s, un local que frecuentaba y en el que, por ejemplo, había organizado eventos como una colecta para entregar abrigos, ropa y juguetes a los migrantes que se encuentran varados en la frontera. No llegó a su destino.

Se da la trágica circunstancia de que entre septiembre y diciembre de 2019, la joven trabajó en el Observatorio Ciudadano de Violencia Contra las Mujeres, un proyecto de la Red Mesa de Mujeres en el que se analizan los expedientes de feminicidios y se observa el trabajo de las autoridades. Ahora, ella pasó a formar parte de uno de esos expedientes que analizaba.
María Ficherry tiene 24 años, estudia ingeniería en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y era amiga de Isabel Cabanillas. Compartía por ella el gusto por la pintura. Por eso se conocieron, dos años atrás. Desde entonces, relata, acudían a marchas juntas. “Una vez le escuché decir que sabía que no iba a permitir que le quitasen la libertad. Que es peligroso andar en bicicleta o a ciertas horas, pero que no le iban a quitar su libertad”.
Ficherry habla y resulta imposible evadirse de que todo lo que dice es el reflejo de lo que significa ser mujer en Juárez, la ciudad mexicana que se ganó la triste fama de ser la capital de los feminicidios.

El 23 de enero de 1993 —26 años atrás, casi 27— encontraron el cuerpo de Alma Chavira Farel, de 16 años, estrangulada. Alma es considerada la primera víctima de feminicidio en Ciudad Juárez, de una larga lista que fue creciendo conforme pasaron los días.
Todas las personas entrevistadas que conocieron a Isabel coinciden en un dato sobre su muerte: no recibió amenazas y nunca les transmitió que tuviera miedo, fue una mujer nunca.
Con información de Animal Político.





