Dios los bendiga por querer ayudarnos

Morelia / Nancy v. Herrejón

Son voces y suspiros mezclados con el aroma del café y las galletas de canela, cientos de miradas tristemente alegres esperando escuchar su nombre, 112 almas palpitando bajo el sol enternecido de las palomas mensajeras, entre ellas Francisca Zavala sorbe su bebida, tranquila y con esperanza, nos mira diciendo “Dios los bendiga por querer ayudarnos”.

Doña Francisca Zavala Dimas es una de las 112 personas inscritas en el programa de reunificación familiar Palomas Mensajeras, que este 24 de enero tuvieron su entrevista para ver si califican para una visa que les permita ir a Estados Unidos de América (EUA) por tres semanas y visitar a su familia.

Doña Francisca viste prendas cómodas, porta un chal verde esmeralda con bordes dorados que recuerdan los motivos de ornato hindúes, “me enteré de este programa por mi hija que nos habló de EUA y nos dijo que existía esto, su hija cumplió 27 años y ellas allá consiguieron la información para que nosotros nos inscribiéramos” deja el café de la mesa, comienza a tocar sus dedos, como deshilvanando algún recuerdo.

Vive con su esposo Filemón Calderón Rodríguez y sus otros hijos, en EUA tiene a tres hijos: Armando, Federico y Micaela Calderón Zavala. Ellos se fueron para encontrar mejores opciones de empleo, desde entonces ninguno de los tres ha vuelto, de eso hace 27 años.

La mayoría de las personas siguen aguardando en su asiento escuchar su nombre, Doña Francisca sorbe a su taza de café y de vez en cuando busca la mirada de su esposo, están alertas a la mención de su nombre, ambos con el mismo pensamiento y la misma esperanza.

Doña Francisca tiene una mirada pura, más sus ojos se enjugan con lágrimas, esta oportunidad, esta posibilidad representan más que cualquier cosa, “Yo soy jubilada de la Universidad Michoacana , no nos han pagado, no nos han hecho nuestros pagos, ni aguinaldo ni nada me han dado, he sobrevivido gracias a lo que me dan mis hijos, a la ayuda que le dan a mi esposo por ser de la tercera edad” voltea de pronto, su esposo hace un ademán con la mano, todo en orden, es sólo un gesto de cercanía, un decir “aquí estoy”.

Las entrevistas de hoy, son la tercera reunión que tienen conforme a lo planeado por el programa, hoy en coordinación con el ayuntamiento de Morelia. Actas de nacimiento, actas de matrimonio, certificados médicos, pasaportes, etc.; fueron los documentos necesarios para presentarse a la entrevista.  Doña Francisca tiene todo en orden, confía en calificar, son muchos los años que lleva acariciando esa idea, eso lo motiva, la templa un poco a vivir.

Enfrente la gente cambia, se sienta, desaparecen, gritan, traen café, todos tan distintos y tan iguales a la vez; Doña Francisca se siente sumamente agradecida por la existencia de este tipo de proyectos, que ayudan a quienes no tienen los medios para solventar varias cosas, “Me da mucho gusto, saber que existe algo así, ha sido muy difícil sobrevivir , han sido momentos muy duros” a lo lejos su nombre y el de su esposo como un eco azulado se oyeron, sonriente y tratando de ocultar la emoción se despide” me da tanta alegría que no imagino como será esa día”