Un momento mágico

Tlalpujahua, Mich./Fernanda Maldonado Castro

Al llegar a Tlalpujahua de Rayón, lo primero que quería conocer, era el famoso Taller de Santa Claus, una de las piezas claves para la economía y realce del pueblo, frente a la quiebra industrial que atravesaba el municipio todavía no idos del todo.

El taller fue fundado por Don Joaquín Muñoz Orta, quien ya falleció, y su esposa, María Elena de Muñoz; en la actualidad, el hijo de ambos, José Muñoz Ruíz, está a cargo de la planta laboral con 500 artesanos que hacen las famosas esferas de vidrio soplado, así como figuras navideñas de todos los tamaños, formas y colores.

Al ingresar al establecimiento, una casa pequeña con dos entradas, nos recibió una figura de Santa Claus, y cientos de esferas de todas las formas, desde la típica redonda, hasta en forma de pirul, en forma de unicornio, de frutas, adornadas con todo tipo de efectos y brillos; el lugar se siente muy acogedor, porque está tan bonito, que en realidad no pareciera una tienda.

Los árboles navideños estaban semi vestidos con una grande y colorida cartulina que decía: “Aproveche la Oferta con un 15% de descuento”, para ofrecerle precios accesibles a la gran cantidad de gente que viene al lugar por ser temporada alta, desde septiembre a diciembre, que es la fecha de inicio de la feria de la esfera navideña de Tlalpujahua. 

Con tantas esferas tan únicas y bellas que adornan en el lugar, la gente no sabe cuáles escoger, solo se dirigían de un mostrador a otro.  Ahí mismo dentro de la tienda, se encuentra un trabajador haciendo el proceso del soplado, por lo que el cuarto donde se monta, está algo caliente, ya que manipula el vidrio a una temperatura de 400 grados para poder sacar la esfera redonda. Es algo muy padre poder apreciar como realizan la artesanía, en vivo y a color.

Seguido del pasillo principal, se encuentra una amplia puerta de cristal transparente donde se alcanza a ver un rincón fantástico, una privada navideña, de ensueños, muy al estilo americano, pero que te encantará por sus fachadas de casas de madera, que en realidad son más tiendas de esferas y adornos para el nacimiento, repletas de luces, osos polares, venados, y no podía faltar, al fondo del lugar, la Villa de Santa Claus, donde los visitantes aprovechan para tomarse la imperdible fotografía.

Es el lugar indicado para volver a emocionarte por esta época decembrina, y vivir con tus seres queridos esta asombrosa maravilla que llenará de luz nuestra sonrisa.