Yo no sé pa que me mandan acá.
Nomás vengo, tomo la foto, –que es la misma pinche foto de siempre– y ya, nada más.
Eso sí, aquí la comida está chingona.
Uno de 30 fotógrafos.
Siete
Desdígome de lo que dije en la mañana. Este no es el punto neurálgico de las elecciones en Michoacán. La nueva legislación me ha robado la nota y creo que estuve encerrado casi 14 horas en el lugar equivocado. La acción, ahora, está en las oficinas del INE. Ahí se concentran los datos, las ansias y de seguro las pasiones de la jornada. Aquí sólo hemos comido y asistido a sesiones repletas de acusaciones que se descargan en sesiones de quince o veinte minutos. La nueva Ley Electoral ha convertido estas oficinas del IEM en una especie de aula para deshogarse. Nada más. Por eso ha sido un domingo plácido, como el tenor, que no ha tocado la tormenta. A pesar del despliegue de infraestructura, los escenarios perfectamente montados y las decenas de cámaras y micrófonos, aquí, la elección ha tenido un rostro desconcertante para la naturaleza conflictiva de los michoacanos. Supongo que así han de transcurrir las elecciones en Suecia o en Australia.
Ocho
A pesar de que la quinta sesión cumple con los habituales 20 minutos de retraso, nadie tiene prisa. Son las 18:30, hora de Michoacán, y los primeros datos comienzan a caer a cuenta gotas. Todos están en sus lugares dentro de la sala, los funcionarios, los consejeros, los representantes de partidos, las edecanes y los reporteros, pero la sesión no comienza. Desde el Presidente hasta yo, todos, estamos concentrados en los celulares. Aquí no pasa nada y si algo ha de ocurrir, vendrá de lejos, y lo veremos en pantallas.
La virtualidad que todo lo cubre, ha desplegado su manto sobre esta humilde sala. El que se entera de algo, lo suelta al aire sin levantar la cara de su computadora o smartphone. Que Silvano va ganando por 8 puntos, no, que son 4; que El Bronco arrasa en Nuevo León; que Morena arrebata la delegación Cuauhtémoc en el D.F. Pregunto de dónde están sacando los datos. “De facebook” Claro, de donde más, el face es la vida misma.
Nuestra curiosidad se revuelca sobre el Internet y hace un hoyo tan grande que hasta la señal, como en los conciertos masivos, se hace lenta. Una canción espontanea se va armando con los distintos sonidos que salen de los celulares.
Nueve
La sesión ya inició y apenas nos hemos dado cuenta. La mayoría reaccionamos cuando el señor secretario anuncia los votos que se han enviado por correo desde el extranjero. Quinientos cincuenta y ocho sobres han llegado desde Rusia, España, Puerto Rico, y claro, la mayoría, desde Estados Unidos, ese bote salvavidas de la miseria de todo michoacano.
Diez
Es momento de pelear un poco para no desencancharnos. La representante del Partido del Trabajo acusa al PRI de violencia en Huiramba y Tupátaro. El del PAN dice que el PRI y el PRD ya anunciaron encuestas de salida cuando no debían anunciar encuestas de salida. El de Morena anuncia balazos en una comunidad de Morelia; el de Movimiento Ciudadano robo de urnas, y el del Humanista “cooptación del voto”. El tímido enfrentamiento se cierra con un episodio de humor involuntario: el representante de Encuentro Social exige el uso de la Fuerza Pública. Pero ya, es todo. Serán las horas encerrados, o la dilución de la presencia física en el mar virtual, que hasta las acusaciones, tan nuestras, tan de otros tiempos, han mermado.
Hasta el momento no ha ocurrido el desastre que, objetivamente, algunos dirían caería sobre nosotros. Con todo y lo que somos, parece que aún no somos Guerrero o Oaxaca donde la violencia ha provocado la suspensión de las elecciones en algunos municipios.
Once
Una fotógrafa a mi lado reitera: “Aquí nunca pasa nada y así va a estar hasta la madrugada”. La pregunta entonces es ¿qué hacemos aquí sentados viéndonos a las caras cuando lo único que sucede podríamos checarlo desde nuestras casas?”. Será la inercia de haber bordado las elecciones a mano durante poco más de un siglo. Seis sesiones han pasado sin que pase nada. ¿Será que caminamos? ¿Será una muestra más de que la tecnología puede prescindir de nuestras viejas reuniones?
Mañana al despertar algo habrá sucedido. Los datos tendrán más forma y la ansiedad diseminada en la jornada ya será alegría o frustración, pero algo es seguro, lo que acontezca, no saldrá de estas oficinas.
Que alguien apague la luz.





