Morelia / Acueducto
También conocida como el gran movimiento social del Siglo XX, que cambio la organización de todo el país por el abuso y el mal repartimiento de tierras en unas cuantas manos, fue una revolución cruel donde se calculan más de un millón de muertos pero que también dio frutos, como lo es la Constitución de 1917, pionera en los derechos sociales y laborales, es la última guerra civil que ha tenido México.
En un ambiente donde la mayoría de la población mexicana vivía en condiciones de pobreza, con serios problemas en la repartición de tierras, abusos obreros y campesinos que eran sometidos por los terratenientes con salarios injustos, hizo que el movimiento revolucionario tuviera el apoyo rural del campesinado, indígenas y mestizos.
Tras varios años del mando de Porfirio Díaz, en su última victoria de elección en el periodo de 1910 y 1914, se ejecutó el Plan de San Luis, proclamado por el ex candidato líder liberal Francisco I. Madero, que establecía que el domingo 20 de noviembre de 1910 a partir de las seis de la tarde, iniciaba el levantamiento armado en la Republica para derrocar al gobierno Porfirista.
El manifiesto tenía proyectos en apoyo a los campesinos, para restituir los terrenos que les habían arrebatado, así como denuncias de abusos del régimen porfirista con un lema de “sufragio efectivo, no reelección”.
Así comenzó el movimiento armado en distintos puntos de la república, a finales de mayo de 1911, los generales Pascual Orozco y Francisco Villa tomaron Ciudad Juárez, Chihuahua, lo que representó el triunfo de los rebeldes, elevando a Madero como presidente, después de las elecciones de octubre del mismo año, marcando la primera etapa de la Revolución mexicana.

La presión de la revolución tuvo éxito el 25 de mayo de 1911 cuando Porfirio Díaz firmó su renuncia, dando fin a 35 años de gobierno y abriendo paso a la primera elección democrática en años.
Unidos por la misma causa de Madero, surgieron grandes líderes revolucionarios como lo fue Emiliano Zapata al frente del ejercito liberador del sur, Francisco “Pancho Villa”, Álvaro Obregón y Pascual Orozco, en el norte.
Tiempo después, la presidencia de Madero no lograba dar respuesta a los problemas revolucionarios y se iniciaron guerrillas entre los distintos grupos que lo iniciaron. Uno de ellos fue Zapata, quien reclamaba a Madero su incumplimiento en lo prometido con la devolución de tierras a comunidades indígenas y lanzó el Plan de Ayala, bajo la bandera de la lucha agraria, mientras que Orozco publicó el Plan de la Empacadora sobre demandas sociales.
Las mujeres en ambos bandos, tuvieron un papel muy importante en la lucha armada, conocidas como “Las Adelitas”.

Madero logró defenderse de las tropas con ayuda de Villa, pero solo por un par años, posteriormente fue víctima de la “Decena trágica” en febrero de 1913, un golpe militar que duro 10 días de enfrentamiento, llevando a su renuncia y a su asesinato 3 días después.
Victoriano Huerta asumió la presidencia con su grupo “contrarevolucionario” ese mismo día. Considerado como usurpador y traicionero, se formó el Ejército Constitucionalista, con Francisco Villa en el norte, Álvaro Obregón en el noroeste, Pablo González en el centro, y Emiliano Zapata en el sur.
Venustiano Carranza como gobernador maderista lanzó el Plan de Guadalupe donde convocó al pueblo a levantarse en armas para dar legalidad al país y enfocó la lucha contra Huerta hasta que logró que dejara el poder en julio de 1914 y Carranza asume el gobierno.
Se considera que la Constitución promulgada el 5 de febrero de 1917 puso fin a la Revolución Mexicana, aunque la lucha se promulgo por más tiempo.
Otros personajes relevantes de la Revolución Mexicana fueron: José María Pino Suárez, Felipe Ángeles y los hermanos Ricardo, Enrique y Jesús Flores Magón; así como Aquiles, Carmen y Máximo Serdán.






