Morelia/Redacción
Morelia/Bernardino Rangel
Seis
En una de las casas contiguas al IEM, un entusiasta aprendiz de batería le pega duro a sus tambores y el silencio se resquebraja. Desde las salas lounch y los jardines, funcionarios que descansaban miran a la ventana de donde salen las armonías un poco rock, un poco pop. “¡Ay! Alguien que le diga que le baje tantito…” Pero alguien no vino y el ritmo va mejorando. Los platillos entran más seguros, el bombo va tomando firmeza, punch. Hasta el interior de la sobria sala donde se espera el reinicio de la sesión se filtran los batacazos. Así es la Patria, siempre decorada de redobles y remates.
La botana ha cambiado en la mesa oficial. A esta hora se sirven cacahuates, fruta con chile y vasos de té helado color cerveza. El cuadro que resulta es más propio para una tarde de domingo. Pero no hay nadie. Han pasado veinticinco minutos desde la hora de la cita y la mesa, esta mesa que aparecerá en cientos de fotos por todo Michoacán, sigue deshabitada. El vacío se torna en cuchicheo y salen al quite laps, tablets y celulares. “¿Onde andarán?’” Dice una voz dulce que sale de mis espaldas. “Se habrá cambiado la sesión…” Contesta un hombre. Suena a lo lejos un remate de batería.
En el desayuno, un funcionario me contó que están muy contentos porque no hay trabajo. Resulta que la nueva Ley Electoral salió de tal forma que les quitó la condena de la locura para este día. Partidos y reporteros, lobos y pájaros, se han ido a buscar datos a las oficinas del Instituto Nacional Electoral donde ahora se concentra la información.
- ¡Nombre!, esto es un día de campo. Vieras otras veces, no se podía ni caminar. Hoy está hasta aburrido, pero así está mejor. Allá arriba casi todos están viendo el partido. Pero espérate a las seis que empiecen a cerrar las casillas y entonces sí, aquí va a estar…
Termina la frase juntando los dedos de la mano y moviéndola para arriba y para abajo.
Media hora después de lo acordado, al fin, llegan los que tienen que llegar y se reinicia la sesión. El ciudadano Presidente, Ramón Hernández Reyes, resaluda a la concurrencia y con la elocuencia de su voz serena se concentra en darnos un recorrido profundo por los misterios de la boleta electoral. Las tintas invisibles, las letras secretas, los códigos inviolables, la irrepetibilidad de un papel laberíntico. Parece un cuento de Borges. El ciudadano Presidente termina la visita guiada a la hoja y da la palabra a los partidos. Entonces, comienzan las delaciones…
El PRD acusa a una cuadrilla armada que en la Huacana está obligando a los campesinos a votar por el PRI. El representante del PRI observa la planta que adorna el espacio al centro de la herradura que forma la mesa. Imperturbable. Como aislado. Quizá fue la técnica que estudió durante noches para este momento. El PAN anuncia un atentado a su candidata en Taretan; el Movimiento Ciudadano se lanza contra una encuestadora no registrada en Morelia y advierte a todos –mientras revisan sus celulares- de acarreos en combis de la Ruta Azul; el Movimiento de Reconstrucción Nacional (MORENA) agrega que eso también está pasando en Tangamandapio, en Jacona y en la calle de Constituyentes 302 aquí en Morelia; el Partido Humanista dice lo mismo, pero de Charapan. Los reporteros teclean sus laps lo más rápido que pueden. “¿Qué dijo? ¿Apuntaste?” Todos los partidos traen sus quejas y las lanzan como presentando sus armas al enemigo. La sesión se convierte en una trinchera elegante desde la que salen balas perdidas. El ciudadano Presidente no se da abasto con la pluma: “¿Dónde? ¿En qué casilla dijo? ¿Qué distrito?” El representante del PRI recarga la barbilla sobre sus manos. No interviene, no está aquí.
Pasada la tromba de lamentos, se hace un breve silencio. A lo lejos, se escucha el ritmo de la batería.
Es hora de ir a comer. Antes, el presidente quiere decir algo:
Les quiero pedir, de manera muy respetuosa, que en la medida de lo posible… soliciten a los candidatos de sus respectivos partidos… que… para abonar a la certidumbre de este… de este proceso… fueran tan amables de nooo… de que no en este momento, no aborden ningún tipo de datos que confundan a la población, porque nos han dicho que eso está ocurriendo… así que, bueno, se los pido respetuosamente…
Se levantan primero los de la mesa y después de ellos se levanta la sesión. Nos veremos en dos horas.
Afuera suena el tum-tum de la batería. Camino hacia la sala de prensa llega un remate que se muere en limpio platillazo. Vuelve la calma al IEM. Comienza nublarse en Morelia.





