Morelia / Acueducto
Miles de personas se manifestaban de forma ruidosa en el centro neurálgico de la capital, la Plaza Italia, bautizada popularmente como “Plaza de la Dignidad” en referencia a una de las consignas de las manifestaciones: “Hasta que la dignidad sea costumbre”.
En Santiago, el registro civil adhirió al paro convocado por la Asociación Nacional de Empleados Fiscales y prestaba servicios mínimos para aquellos que se fueran a casar y tuvieran cita previa.
Chile cumple el martes 26 jornadas de movilizaciones con una gran manifestación en Santiago y una huelga nacional que congeló la actividad en la ciudad costera de Valparaíso y otras partes del país en reclamo de mejoras sociales y en medio del debate sobre una reforma a la constitución.

En Valparaíso el Congreso suspendió las actividades tanto de la Cámara de Diputados como del Senado, a lo que se sumó la suspensión del Merval, el metro que une Viña del Mar con Valparaíso y que comunica la región, así como el transporte público.
Chile vive una revuelta social sin precedentes desde el 18 de octubre cuando un alza en la tarifa del metro detonó incendios y ataques en la mayoría de sus estaciones y centenares de saqueos a supermercados seguidos por multitudinarias protestas por un amplio abanico de demandas, que van desde mejoras en la educación, la salud y las pensiones hasta una nueva constitución.

Al comienzo de la crisis el presidente Sebastián Piñera anunció un paquete de leves mejoras sociales a las pensiones básicas, cuyo monto es de 146 dólares mensuales, y propuso rebajar los millonarios sueldos de los congresistas y aumentar los impuestos a quienes ganan más de 11 mil dólares al mes. Pero no logró atenuar las protestas.
En los últimos días su propuesta de abrirse a modificar la constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) ha sido cuestionada: mientras el gobierno propone una modificación desde el Congreso y la clase política, la ciudadanía demanda su participación a través de una Asamblea Constituyente.






