Morelia, Mich./Acueducto
De la nada salieron decenas, centenas, de zombies por las principales calles de la capital michoacana, hasta hacer un todo en un punto de la gran avenida Madero y caminar hasta el «corazón» mismo.
No eran zombies dispersos, iban compacto, incluso familias enteras; con indumentaria personificada, autómatas, bajo el mismo cojeante paso, con la sangre a flor de piel y mayoritariamente con la mirada perdida.












