Los oídos sordos

Fotografía: ACG

Editorial

Samuel Ponce Morales

1.- A diferencia de antes, de que entrara en funciones el actual Gobierno de México, presidido por Andrés Manuel López Obrador, ante los bloqueos de las vías del tren en territorio michoacano, por parte de normalistas o del llamado magisterio democrático, había la leve esperanza de que, tras fallidas negociaciones, los manifestantes pudieran ser desalojados por la fuerza pública.

2.- Hoy, la situación es diferente, bajo la consigna de no represión gubernamental de ningún tipo de movilización considerada como social, el actual bloqueo de normalistas que exigen, que no demandan plazas magisteriales, casi un millar, no tiene para cuándo desactivarse por cualquiera de las vías, la de la negociación y, por supuesto acuerdos, o por la del desalojo policíaco.

3.- Por eso, hay desaliento de los directamente involucrados, sobre todos de las corporaciones que utilizan ese medio de transporte, bloqueado en al menos tres puntos del territorio michoacano -Arteaga, Uruapan y Morelia- para mover sus diversos cargamentos, sin decir de las millonarias pérdidas, por la vergonzante pasividad gubernamental para imponer el estado de derecho.