Acueducto / Nancy Herrejón
Adolfo Mejía Calderón cursaba la escuela secundaria en Morelia, Michoacán cuando en la clase de literatura el maestro comenzó con una clase acerca de los apellidos y conforme avanzaba el tema mencionó esta libertad que tiene el ser humano de cambiar letras , como sustituir a la ‘z’ por una ‘s’ , es entonces cuando de una manera casi inconsciente Adolfo juega con su nombre, y en su apellido Mejía sustituye la ‘j’ por una ‘x’ y en una inercia junta el otro apellido, le gusta, lo acorta y queda “Mexiac” suena muy mexicano piensa, desde entonces comienza a firmar todos sus cuadros como Adolfo Mexiac.
Tenía mucha inquietud de aprender, terminados sus estudios en Morelia se va a México y entra a la Escuela de San Carlos, después de un año ingresa a la Esmeralda, lugares donde conoce a sus grandes maestros. Es aquí donde a sus ojos seduce lo cotidiano y sencillo, realiza gran cantidad de ejercicios de gente caminando, personas descansando, simplemente el tiempo encarnado en la gente.

Una de sus obras más reconocidas a nivel internacional es el grabado “Libertad de expresión”, que plasma la imagen de un indígena amordazado con cadenas; obra que fue utilizada en varios movimientos sociales como estandarte de lucha, entre los que destacan el movimiento del 68 en México y el movimiento de campesinos en Estados Unidos, encabezado por el activista César Chávez.
Cabe destacar que este grabado surgió en 1954, cuando Adolfo Mexiac supo del golpe de Estado en Guatemala (orquestado por Carlos Castillo Armas) y después, la destitución de Andrés Iduarte, director de Bellas Artes, luego de que Arturo García Bustos colocó la bandera del Partido Comunista sobre el féretro de Frida Kahlo. Mexiac aprovechó ese coraje, y aprovechando su trato y cercanía con los indígenas pidió a uno de Chamula que le posara para dicho grabado.

“Yo estaba en San Cristóbal de las Casas [Chiapas], laborando en el Instituto Nacional Indigenista —junto a Rosario Castellanos— cuando derrocaron al gobierno de Jacobo Árbenz en Guatemala. Ese año murió Frida Kahlo y debido a que durante su velorio en Bellas Artes pusieron la bandera de su partido [comunista] en el féretro, despidieron al director. Indignado por los dos hechos, pensé: ¿qué hago?, y salió Libertad de Expresión”
Acerca del movimiento del 68 Mexiac elaboró más de 6000 obras, la mayoría grabados. Cuando comenzó a poner mucho color a sus trabajos, es porque era un trabajo más individual decía, pero seguía siendo para todos.
Mexiac decía: “Lo que veo en los pintores y productores de obra gráfica es que no se preocupan, mayoritariamente, por el aspecto social, es decir, piensan en vender en las galerías, estar con los movimientos que tienen prestigio en las subastas. Los artistas que mantienen la bandera son, entre otros, los caricaturitas. En ese sentido algo debe tener Michoacán porque está Rius, Alfredo Zalce y Rogelio Naranjo, por ejemplo”.
Para Mexiac, el arte puede cambiar el mundo: “siempre estuvo cerca de los grupos sociales, eso de que el arte no debe ser político… ¡el arte siempre es parte de la política!, no es malo que tenga contenido. Lo que siempre es importante es que el contenido no sea superior al concepto plástico; en ese sentido debe haber un equilibrio perfecto entre la plástica y el contenido de la obra. La carga que cada quien le quiera poner a su trabajo es una decisión personal”.

Actualmente, a los artistas no se les pide una obra en la que predomine el aspecto social; sino que tienda a lo decorativo. “Pienso que el contenido no debe ser tan obvio; porque como se abusó del tema, se vuelve pesado y ya no se ve. El arte tiene que evolucionar para captar el interés emotivo del espectador. Que la obra sea interesante por sí misma; pero que tenga algo que lleve al espectador a preguntarse cosas. Es lo que trato de reflejar en mis murales actualmente, para que no pierdan vigencia”.
Mexiac , reflexionaba en su estudio atiborrado de pinturas, decoraciones y grabados: “Mi objetivo es producir hasta el último día”.




