Editorial. Nada bajo el sol  

Samuel Ponce Morales

1.- Más allá del porqué no llevó la banda presidencial y de que fue el tercer o primer informe de su Gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador prácticamente no dijo nada nuevo, si acaso subrayó posicionamientos, acciones y programas gubernamentales. Salvo precisiones y/o actualizaciones, no hubo nada nuevo que no hubiera dicho en las ya centenas de conferencias de prensa conocidas como las mañaneras.

2.- Si, en cierta manera, el mandatario federal fue autocrítico, aunque en forma más que tersa, en determinados temas, pero no había de otra, como en cuestiones de la economía, que no crece y sigue con el fantasma de una recesión, y de seguridad pública, cuya violencia va en espiral y no se ve a corto plazo cuando menos su contención, ni se descifra del todo la fuerza real de una incipiente Guardia Nacional.

3.- Eso si, en el informe republicano, no solo resaltó su lucha contra la corrupción, aunque en los hechos merodea la impunidad de casos del pasado reciente, así como la puesta en marcha de grandes proyectos, pero, sin duda, lo que lució fueron sus programas sociales, que a su decir, llegan a cinco de cada diez hogares y que en el caso de las comunidades indígenas, aterrizan nueve igual de cada diez núcleos familiares.