Editorial. Y el dinosaurio todavía está ahí…

Samuel Ponce Morales

1.- Después de la estrepitosa derrota en las elecciones federales, el PRI renovará este domingo su dirigencia nacional, no sin acusaciones de presuntas irregularidades en el proceso. Una renovación que marcará los pasos a seguir de un priísmo que no ve como dejar de ser una más que un incierto instituto político, sin brújula a la vista y una endeble oposición.

2.- Los retos del esperado nuevo liderazgo del Revolucionario Institucional están a la vista, entre ellos despertar del letargo a la militancia, implementarle terapia intensiva, cohesionarla y que mire hacia adelante, aunque sin duda el más complicado: recuperar la credibilidad perdida por una desmedida ambición de poder de gran parte de sus figuras.

3.- Sin embargo, los enemigos políticos del PRI, en especial los que están en y en torno al Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), dado que el PAN y el PRD prácticamente pasan por su misma situación, deberían entender que el dinosaurio no está muerto y si herido de muerte, pero sobre todo coleteando y que será en vano tratar de rematarlo.