Morelia/Acueducto
A los ojos del poeta Tomás Rico Cano, la ciudad de Morelia gusta de noche y de madrugada, hasta tiene sonrisa entre el alba; cada lugar, recóndito y transitado, es un actor en la vida de quienes experimentan derrotas y esperanzas.
Cito:
“Cómo me gustas Morelia,
de noche y de madrugada;
¡qué diáfana tu sonrisa
al aparecer el alba!…”
De madrugada y de noche,
con derrotas y esperanzas,
en el corazón te llevo,
Morelia de las campanas”.
La imagen proporcionada por la agencia ACG, muestra el devenir de una ciudad entre la niebla, con frío de por medio, entre una ciudad de Cantera, común para los morelianos, pero imponente a los ojos de los visitantes.
En esta fotografía pasan desapercibidos los techos rojizos de los edificios, pero, para el poeta Rico Cano sería una forma peculiar de dirigirse a la capital, porque, cada región, desde el cielo, tiene otra cara, como Uruapan y sus tejas negras o los pueblos de la Meseta Purépecha con sus tejas de barro.
El poema y la fotografía son una forma de ver los sitios, uno dónde Morelia es inventada y re-conocida por cada persona que esté caminando por la avenida Madero o el que sea, dándole un significado distinto al de los demás.





