Morelia/Acueducto
“Pretendí contribuir con un granito de arena a la montaña de la buena impartición de justicia; mi trabajo de 40 años queda al escrutinio público, situé en él todos mis conocimientos y experiencia; siempre actué de buena fe, por lo que los errores cometidos únicamente fueron producto de mi condición humana.
Es hora de partir, de dejar el lugar para nuevas formas de pensar, pues la renovación de las
personas en las instituciones siempre las fortalecerán” expresó la magistrada María
Cristina Torres Pacheco.
Lo anterior, durante la sesión extraordinaria del pleno del Supremo Tribunal de Justicia
del Estado (STJE) con motivo de la comunicación del Congreso local referente al decreto
133 que aprueba el retiro voluntario de la magistrada -quien hasta este 22 de mayo de
2019 se desempeñó como titular de la Sexta Sala Civil del STJE– y da cuenta de su
publicación en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado.
Héctor Octavio Morales Juárez, presidente del Supremo Tribunal de Justicia y del Consejo del Poder Judicial, dirigió un mensaje a la magistrada y expresó su reconocimiento a la labor realizada como servidora pública “siempre en beneficio de los usuarios de la justicia, con pleno profesionalismo y honestidad; por tanto, su retiro voluntario de esa alta
encomienda debe ser con la satisfacción del deber cumplido”.
Al hacer uso de la voz, el magistrado Rafael Ortiz Govea destacó de Torres Pacheco ser
digna mujer portadora de la investidura de magistrada, inspiradora de reconocimiento y
afecto logrado a través de los años; estudio, disciplina, entusiasmo y humanismo son las
virtudes que la han acompañado en su camino. Desde las aulas brilló obteniendo el mejor
promedio de su generación y titulándose con mención honorífica, durante su carrera de
14 años en el Poder Judicial federal y más de 25 en el estatal obtuvo diversos
reconocimientos.
Asimismo, el magistrado Víctor Barragán Benítez apuntó “Estoy seguro que el día de hoy es un momento de sentimientos encontrados pues en este espacio ha dejado parte de su vida, aunque satisfecha de haber cumplido con un ciclo profesional. Destaco de ella su
sencillez, el trato amable, su honestidad y lealtad: Una funcionaria judicial de carne y
hueso, de fácil diálogo y comprometida con su función”.



