Morelia/Miguel Ángel Santos
Después de estar varios días secuestrado, el presidente municipal de Nahuatzen, David Otlica Avilés fue hallado muerto…
Al enterarse de esta noticia el ambiente se tensó, pues se responsabilizaba al Consejo Ciudadano Indígena, que, al poco rato, lanzó un comunicado deslindándose de la responsabilidad en el asesinato y asegurando que no tenían vela en el entierro. Cosa que enojó a la población.
Con palos, ladrillos y bombas molotov, comuneros de la localidad atacaron a la casa comunal, responsabilizando a los integrantes de esta por lo ocurrido con el edil, motivo por el que la policía estatal tuvo que intervenir, con un despliegue de 250 elementos que arribaron a la zona para poner orden.
El enfrentamiento fue inevitable después de que la policía escucho una explosión, que, entre oídas y rumores, logré escuchar que fueron cuetes arrojados por tipos drogados.
La tensión en el ambiente, lleno de policías y comuneros furiosos, era palpable y pese a las intenciones de llegar a algún acuerdo, las conversaciones no llegaron ningún lado.
Llegamos a la casa comunal, lugar donde ocurrió el primer ataque: ladrillos en el suelo, macetas rotas y vidrios de autos estrellados fue el resultado.
Fuera de la Casa Comunal encontramos una motocicleta y dos camionetas volteadas, resultado de la furia de los ciudadanos.
Al final los habitantes quedaron a la expectativa en la plaza, pues esperaban el regreso del cuerpo del presidente municipal para velarlo. Aunque más tarde fue confirmado que no regresaría hasta el día siguiente por cuestiones de seguridad.
Este día lo único que se realizo fue un homenaje al fallecido, con una foto suya y arreglos de flores frente a la presidencia municipal.





