Morelia/Acueducto
Entre el atardecer y el anochecer, en pleno el plenilunio, el centro histórico de la capital michoacana empieza a ser cautivado por uno de las ceremonias religiosas más veneradas, la Procesión del silencio, en donde en una mayoría de los que están a su paso suele entristecerse por pensar en el Jesucristo crucificado, en su doliente rostro ensangrentado…











