Morelia/Samuel Ponce Morales
El nuevo dirigente provisional del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en Michoacán, Sergio Pimentel Mendoza, tiene un plazo fatal; nueve meses, para intentar compactar la estructura del propio instituto político.
De aquí a noviembre del presente año, el lapso de nueve meses, en donde tendrá menos argumentos que antes para no dirimir conflictos internos, sobre todo de las ansias de posicionamiento de poder de diversos y dispersos grupos morenistas.
La tarea está más que complicada, pues enfrentará, enfrenta, los viejos vicios de una mayoría de experredistas incrustada en MORENA y los puros del partido político que, pese a su novatez, se consideran la dinastía emergente.





