“Si, es la hermana de Calderón”

Imagen: Especial

Erick Alba/Enviado

Pátzcuaro, Mich..- La sola llegada de Luisa María Calderón, Cocoa, a la plaza Vasco de Quiroga, en Pátzcuaro, denota que la agenda es apretada para todos:

“Los que no sean candidatos se van de avanzada, los que sí, se quedan a saludar”, ordena el jefe del equipo al iniciar el recorrido en que la aspirante por el PAN a la Gubernatura saludará a quien se cruce en su camino.

El primero es el nevero, el de las célebres nieves de pasta de Pátzcuaro y algunos clientes de ocasión que reciben el saludo con cortesía.

“Soy Luisa María”, y a su lado se coloca de inmediato Magda Vázquez, candidata a Diputada local por el Distrito 15; el candidato a Alcalde, Alfredo Mejía, está retrasado.

Luego el recorrido negocio por negocio, mesa por mesa de los cafés instalados en los portales y en los que reposa una pareja de extranjeros. “Soy Luisa María”, y el hombre responde en inglés con lo que sólo causa confusión. “¿Son turistas?”, “Ya no, tenemos más de 15 años aquí”, corrige en castellano.

Cocoa Calderón se muestra acostumbrada a que la relacionen con el hermano más famoso de la familia, Felipe, y después de decir “Soy Luisa María”, no hay sorpresa en su rostro cuando el extranjero asiente con un “sí, es la hermana de Calderón”.

La diferencia es que ahora incluye a la aspirante a legisladora y quien hasta ese momento se mostró algo temerosa en las presentaciones. “Ella es Magda”, y la toma del hombro para acercarla como si Magda no quisiera hacerlo.

Después el ambiente cambia pues nadie se refiere a Felipe, y entran juntas a un negocio de artesanía en que no pueden evitar admirar las piezas.

“Ella es Magda y él es Fredy”, dice Luisa María sumando ahora al candidato a munícipe.

Alfredo Mejía emprende la lucha, la que al final perdió, por controlar su nerviosismo y su falta de pericia en asuntos proselitistas. La frase de “Soy Luisa María, ella es Magda y él es Fredy” no consigue hacerlo reaccionar y después se pierde separándose del grupo para dialogar alegremente con el conductor de una unidad de perifoneo al servicio del PRI.

 

El masivo en Quiroga

 

El recorrido fue bastante corto en realidad, una cuadra y media solamente pues la agenda apretada así lo impone, y todos van hacia Quiroga donde los espera el templete, el candidato a su propia alcaldía y unas 600 personas.

La plaza aledaña a la reunión, la Principal, no muestra signos de efervescencia electoral a pesar de que sólo hay un pasillo de distancia, aunque los reporteros aprovechan para ir en busca de cigarros, agua y un poco de sonido que no incluya porras en el micrófono.

Luisa María Calderón llega por fin ataviada con huanengo de abordado azul y abrazando al abanderado a la alcaldía quiroguense, Fernando Garnica, junto a la misma Magda por ser el mismo Distrito electoral.

Aquí los discursos son más estructurados porque simplemente hay más experiencia: el ex dirigente nacional del PAN, Germán Martínez, toma la palabra e inicia el discurso de reclamo contra el régimen perredista y priista en Michoacán:

“Lo digo con todo coraje cívico y estoy convencido de que los michoacanos vamos a derrotar juntos a la delincuencia y vamos a vencer ésta desventura que nos gobierna, porque queremos un mejor futuro para nuestro estado”.

Germán Tena, el también ex dirigente panista pero en el estado, está a su vez entre el público y alienta el mensaje de confrontación que los estrategas de Cocoa Calderón eligieron para esta campaña, aunque el abanderado a la Alcaldía sigue balbuceante e inconexo.

Cierra Luisa María retomando el tema de la inseguridad como anzuelo para el sufragio y suma otro, el del deterioro del Lago de Pátzcuaro, como evidencia de corrupción de las administraciones estatales, así como el de la salud pública al que también se destinaron millones de pesos y que no se aplicaron, según asegura.

“¿Y por qué ustedes los periodistas no dicen que todos estos políticos que se quejan son los corruptos?”, reclama Javier Gastelum, un espectador perdido entre el público que se acerca a este reportero.

“(Felipe) Calderón y (Vicente) Fox son unos raterazos. México ya no se compone a la buena”, afirma, y se le ofrece publicar su comentario aunque eso sólo sirve para que desvíe el tema hacia la inutilidad de la religión y hasta un cierto comentario despectivo dirigido a una mujer indígena allí presente y quien no lo escuchó.

Justo cuando Luisa María Calderón daba por concluida la reunión con el slogan de su campaña, “ya es tiempo de cambiar”, un espontáneo toma el micrófono y cambia el tono para retomar el asunto del Lago de Pátzcuaro.

Sin embargo, la interrupción es favorable para Cocoa pues a pesar de ese cambio de tono, de lo bélico a lo concientizador, el hombre también anuncia que su grupo ambientalista entregará una propuesta para que Luisa María la implemente en caso de ganar la elección, aunque él aseguró que realmente lo hará.