Como Director Artístico de la Ópera de Bellas Artes, el invitado a AVM pidió mayores incentivos fiscales para la promoción de la ópera mexicana.
Erick Alba/Enviado
Ciudad Obregón, Son..- La ausencia de incentivos fiscales es un enorme freno para el desarrollo de la ópera mexicana, sobre todo en los estados donde los teatros función a discreción del gobernante en turno, a pesar de que “hay mucha gente que quiere apoyar, pro cuando saben que tienen que regalar su dinero se lo piensan”, señaló el tenor mexicano Ramón Vargas.
En entrevista, el laureado tenor internacional y también Director Artístico de la Ópera de Bellas Artes, antes Compañía Nacional de Ópera, habló sobre el reto que enfrenta para promover a la ópera nacional en su calidad de funcionario:
“Todavía no estamos en la capacidad de hacer un verdadero intercambio (empresarial). ¿Por qué Bimbo apoya al futbol? Porque le da una gran imagen y recupera todo lo que les da, pero no le interesa apoyar a las artes porque recupera muy poco, aunque hay mucha gente que sí quiere apoyarnos pero necesita incentivos”.
Ramón Vargas reconoció que existen avances evidentes en la ópera mexicana, sobre todo al considerar que “en la época de oro, en los años 40 (del siglo XX), había gran actividad pero era de artistas extranjeros que venían y se iban; ahora son artistas mexicanos los que hacen la ópera en México”.
Puso como ejemplo el caso de un nuevo montaje de Rigoletto, de Guiseppe Verdi, en Colombia, “pero no hay un solo colombiano en el reparto y en México los repartos son casi de puros mexicanos, ahora nosotros hacemos las obras”.
Por lo anterior, el entrevistado subrayó que la mezcla de cantantes nacionales y extranjeros crea una expectación notable, lo que eleva también la posibilidad de recibir financiamiento del sector privado.
“Pero eso es un proceso, y mientras el gobierno no destrabe eso… Porque nada más se apoya al cine, eso no es correcto. ¿Por qué sólo al cine?”, cuestionó Ramón Vargas refiriéndose al artículo 189 de la Ley del Impuesto sobre la Renta, antes Artículos 226, por el que empresarios pueden apoyar producciones a través de la deducción de sus impuestos.
“Yo lucharía por la ópera porque es un arte que reúne muchas artes, es el arte más completo que existe. El cine es un proceso más lento y la ópera es un arte escénico inmediato, y parece que fuera caro pero no lo es porque reúne a mucha gente, además de que lo que da el arte de cantar no lo da emocionalmente ningún otro arte”, explicó.
En lo que corresponde al esfuerzo que se realiza ahora en Ciudad Obregón para llevar ópera al público en un nivel masivo a través de Ars Vocalis México, Ramón Vargas habló sobre la relación entre educación y desarrollo:
“Un pueblo que no está educado es un pueblo insensible. Estoy seguro de que la violencia en México bajaría su nivel a través del arte porque la gente se sensibiliza: cuando voy a Granada y veo la maravilla arquitectónica que hicieron los turcos, veo a los turcos distintos después de eso.
“Cuando vengo a Ciudad Obregón y veo a un montón de gente que se juntó para hacer arte, veo a Ciudad Obregón de otra manera, porque veo gente que en lugar de reunirse para ver qué hacer, se junta para ir a la ópera. Creo que llevar la ópera, el arte, a los espacios abiertos, eso es el futuro, nos va dar sensibilidad y respeto a los demás”, subrayó.
Artista y Funcionario
Al tomar en cuenta que Ramón Vargas es uno de los operistas mexicanos con mayor reconocimiento dentro y fuera del país, pero al mismo tiempo un funcionario público encargado de promover el arte que practica, explicó que su posición no es sencilla pero que tiene clara su metodología:
“En México pensamos que el funcionario llegó porque tiene un padrino o porque está haciendo una transa, y no se puede creer que hay alguien que lo quiere hacer porque cree en lo que está haciendo.
“Yo no tengo ningún beneficio económico porque lo que me pagan no me alcanza ni para mi renta. Me pueden acusar de que me autoprogramo (en concierto) pero yo siempre he cantado en (el Palacio de) Bellas Artes, gano menos aquí de lo que gano fuera y no necesito autoprogramarme porque actualmente estoy cantando en La Scala (de Milán) y en el Metropolitan (Opera House de Nueva York)”.
Vargas agregó también que “esa es una inmadurez que tenemos como mexicanos tal vez fundamentada en el pasado, pero yo estoy aquí porque quiero estar. Sabía que me enfrentaría a muchos problemas pero no pensé que tantos: el teatro tiene cinco sindicatos y cada uno pone sus reglas y necesidades, pero lo hago con ilusión y ya se han visto algunos resultados”.
Mencionó entre esos logros el haber realizado audiciones nacionales y un registro de más de 300 voces mexicanas, “pero desafortunadamente no tenemos el apoyo de quienes hacen las leyes, no les interesan las artes, por lo menos así parece”.
En ese tema, el tenor consideró pertinente proponer al Legislativo “dar incentivos a la inversión privada, y después, que apoyen a los proyectos que ya existen y que no hagan recortes”.
Ramón Vargas dijo que su finalidad como funcionario público es “poner a la Ópera de Bellas Artes en la posición de una capital mundial de la ópera, como alguna vez se presume lo fue, cuando no lo hacíamos nosotros: antes era la capital de la ópera en América pero no lo hacíamos nosotros, lo hacían los extranjeros, ahora lo podemos hacer nosotros”.
Sin embargo, reconoció que cerrar el acceso a los cantantes internacionales también sería un error, ya que así como Francisco Araiza, María Katzarava o Javier Camarena hicieron grandes carreras en Europa, “fue porque a ellos les abrieron las puertas, y si nosotros las cerramos nos quedamos igual. Si es así no hay enriquecimiento”.
“Lo que estoy pensando es armar óperas en las que la mayoría de los cantantes mexicanos puedan participar y seguir haciendo intercambios internacionales porque es un enriquecimiento.
“El nacionalismo no existe en las artes. Las artes deben unir, no dividir: el deporte no da eso, el deporte divide, la gente se pelea en los estadios, se mienta la madre, y en el arte no; y creo que la cosa más importante para nosotros es la formación y después la educación, para que haya quien consuma el arte. ¿Para qué crear artistas que no van a tener dónde trabajar?”, apuntó.
Por último, subrayó la relación entre educación y desarrollo, al destacar que “un pueblo que no está educado es un pueblo insensible. Estoy seguro de que la violencia en México bajaría su nivel a través del arte porque la gente se sensibiliza: cuando voy a Granada y veo la maravilla arquitectónica que hicieron los turcos, veo a los turcos distintos después de eso.
“Cuando vengo a Ciudad Obregón y veo a un montón de gente que se juntó para hacer arte, veo a Ciudad Obregón de otra manera, porque veo gente que en lugar de reunirse para ver qué hacer, se junta para ir a la ópera”, puntualizó.






