La fe llena las calles de Morelia

Imagen: ACG

Morelia/Acueducto

La fe de un pueblo es, sin duda, una de las manifestaciones más grandes de lo que la humanidad es capaz de provocar; reacciones culturales que a través de generaciones han permeado silenciosamente, y muestras de los rasgos, temperamento y carácter distintivos de un individuo o de una colectividad.

Es así como año con año miles de fieles creyentes llegan con sus peregrinaciones al Santuario de la Virgen de Guadalupe en Morelia; desde la noche previa a 12 de diciembre recorren en procesión la avenida Madero para finalmente iniciar el paso mágico por la Calzada de Fray Antonio de San Miguel.

La tradición es seguida por muchos, el vestuario a la usanza que San Diego portaba en el momento en el que, de acuerdo con la leyenda, la Virgen de Guadalupe hizo su aparición en el cerro del Tepeyac para pedirle que se edificara un templo en su nombre.

Emotivas plegarias acompañan los recorridos, que por su fervor, provocan escalofrío hasta en los más escépticos. Sorpresa, lágrimas, alegría, eso es la fe de un pueblo. México se inclina una vez más a su querida «Virgen Morena».