Morelia/Acueducto
Desde el inicio, las manifestaciones de los «chalecos amarillos» se tornaron violentas, la sociedad francesa entró en ebullición y amenazaba con extender el alcance de las movilizaciones, París simplemente fue sorprendido por una multitud de personas que denunciaban los atropellos.
Sin embargo, el presidente Macron continuó asegurando que todo era parte de una «transición ecológica» al uso de medios de transporte menos contaminantes.

A partir de entonces, suman ya cuatro fines de semana en los que miles de manifestantes salen a las calles a causar disturbios y destrozos, la violencia no ha parado, la cifra de agentes de policía desplegados en todo el territorio francés supera los 90 mil elementos, únicamente para intentar contener las protestas.

En el cuarto fin de semana salieron 12 vehículos blindados para continuar con las detenciones. Se habla de que se trata de los peores enfrentamientos en las calles parisinas en décadas, en Internet circulan imágenes lamentablemente espectaculares con una ciudad en llamas. El panorama no parece alentador.






