Morelia/Acueducto
El movimiento de los «Chalecos amarillos» nació al margen de los sindicatos y los partidos políticos. El detonante fue el alza de los precios de los combustibles, una iniciativa bastante cuestionada, pese a que el primer ministro francés Edouard Philippe manejó la medida de tal forma que pareciera es que se intentaba incentivar la compra de vehículos que hicieran uso de tecnologías alternativas de energía.
El movimiento de protesta terminó convertido en algo mucho más amplio, ya que como consecuencia de los precios, el aumento en general del costo de vida afectó a todos los habitantes, justo como ocurre en México.
Las manifestaciones iniciaron el sábado 17 de noviembre en todo el país; alrededor de 300,000 personas participaron en protestas violentas, desde el inicio un saldo rojo manchó las movilizaciones, dos muertos y más de 600 heridos determinaron el rumbo de las protestas.





