Morelia/Acueducto
En las elecciones de 2012 hubo 17 millones de votos para el Partido Revolucionario Institucional (PRI), después de un sexenio y entre fracasos y escándalos de corrupción, el priísmo alcanzó 7.6 millones de votos para los comicios de 2018.
En estos días de vísperas a la toma de protesta de AMLO, algunos cuadros priístas mencionan el impacto de la gestión peñanietista y sus reformas estructurales como las causas del fracaso electoral. Así lo dio a conocer la Comisión de Diagnóstico, que fue formada al interior del partido para evaluar las medidas que se tomarán pensando en una reestructuración.
Según el texto, la sociedad les “cobró factura” a los priistas. Y puntualiza: “Las reformas estructurales peñistas trajeron resultados negativos que sólo afectaron el bolsillo de las familias de México”.
Para la Comisión de Diagnóstico, “el gobierno no pudo y no puede dar una explicación del porqué no funcionaron (las reformas); tampoco el PRI”. Esto generó “la mayor desconfianza en la sociedad y las nuevas generaciones dudan que sepamos ser un gobierno de resultados”.
La militancia desaprueba totalmente las iniciativas del gobierno peñista porque “no tuvieron resultado y porque su mayoría se vieron relacionadas con temas de corrupción”. Admite también que no supieron comportarse como partido, sino que se convirtieron en “replicadores de la gestión gubernamental federal” y creyeron que el discurso de defensa de las reformas les daría oxígeno.



